TREN DE LA FANTASÍA


*La visita a México de Adam Boehler, director general de la Corporación de Financiamiento del Desarrollo Internacional de Estados Unidos, dio un giro radical a uno de los proyectos insignia del presidente López Obrador.
*Luego de que la obra del Tren Maya fuera catalogada como un parteaguas para el desarrollo de la región sur del país, la realización del proyecto pende de alfileres, pues ahora dependerá de la consulta ciudadana que realizará AMLO para echarlo abajo y la decisión no recaiga en su persona.
*Y es que su construcción es inviable en los tiempos y costos que se prometieron desde el principio, por lo que ahora argumentando la ola de amparos que se presentaron en contra del aeropuerto de Santa Lucía, el jefe del Ejecutivo buscará el mecanismo para que sea el pueblo sabio, quien entierre la mega obra de infraestructura turística.
*Curiosamente el cambio de opinión de AMLO se dio luego de la firma de un convenio con la citada corporación financiera estadounidense que invertirá 632 millones de dólares en la región sur en proyectos viables y redituables. Adicionalmente a esta cantidad, se invertirá en siete proyectos, cuatro de ellos en Quintana Roo, Chiapas, Oaxaca y Tabasco que estarán orientados a obras de infraestructura.
*El Tren Maya podría pasar a la historia como una más de las fantasías y ocurrencias del Presidente de México, pues su realización dependerá del resultado de la consulta que se llevará a cabo en diciembre próximo.
STAFF SOL QUINTANA ROO
Ciudad de México.- A principios de noviembre, el director general de la Corporación de Financiamiento del Desarrollo Internacional de Estados Unidos -agencia sucesora de Corporación de Inversión Privada en el Extranjero (DFC antes OPIC, por sus siglas en inglés)- Adam S. Boehler, visitó al canciller Marcelo Ebrard Casaubón.
Después de una larga charla, ambos funcionarios anunciaron un ambicioso programa de inversiones en materia de cooperación para el desarrollo en la región sur de México.
La DFC es una organización que a la fecha ha invertido 187 millones de dólares para financiamiento a micro, pequeñas y medianas empresas, y firmado dos cartas de intención para financiar igual número de proyectos de infraestructura que representan 720 millones de dólares de inversión en el sur del país.
Una de las tareas de este banco de desarrollo de Estados Unidos es invertir precisamente en las zonas menos desarrolladas, como es el caso de la región sur de nuestro país, aunque habrá que resaltar que dicha zona adquiere especial importancia para las estrategias geopolíticas del gobierno del presidente Donald Trump al tratarse del área fronteriza con Centroamérica.
Boehler y Ebrard firmaron una carta de intención para el financiamiento de un importante proyecto en Chiapas que representa una inversión de 632 millones de dólares.
Adicionalmente a esta cantidad, la DFC cuenta con siete proyectos en proceso de diligencia avanzada, cuatro se localizan en los estados de Quintana Roo, Chiapas, Oaxaca y Tabasco y están orientados a mejoras de infraestructura.
Los tres proyectos restantes pertenecen al sector agrícola y de servicios logísticos en Yucatán, Veracruz, Chiapas y Morelos.
Días después de la visita de Adam Boehler, de manera por demás inesperada, el presidente López Obrador dio un giro radical a su discurso sobre la construcción del Tren Maya, uno de los proyectos insignia de su administración.
En una gira por el sureste, el Presidente dijo que “si el pueblo no lo quiere, el proyecto del Tren Maya se podría cancelar definitivamente”.
AMLO habló de llevar a cabo una consulta directa a los pueblos indígenas por donde pasará el trazo del Tren Maya.
En la gira por los estados donde se detonará el proyecto del Tren Maya, el mandatario realizó dos consultas a mano alzada para conocer, de primera mano, los ánimos de los habitantes de Felipe Carrillo Puerto, en Quintana Roo y Calakmul, en Campeche.
Y dijo: “Hay intereses creados, por eso vamos a llevar a cabo la consulta; el fin de semana estuve en la región y aproveché para informar de que se va a llevar a cabo la consulta y también para constatar qué opina la gente”.
Como ya es costumbre en la retórica del Presidente incitar a la división y a la confrontación, dijo: “Nuestros adversarios hablan de que son consultas a mano alzada, van a ver consultas de otro tipo de manera directa, formalmente”.
AMLO se refirió a las obras prioritarias de su gobierno, como el aeropuerto de Santa Lucía y la refinería Dos Bocas y dijo que cuenta con el respaldo de la población del sur del país para desarrollar el Tren Maya.
Después, en su conferencia mañanera, explicó que antes de lanzar la convocatoria para las licitaciones del Tren Maya prevista para diciembre, se procederá a sondear a la población y con ello evitar que se inicie un sabotaje legal como se pretendió con el aeropuerto de Santa Lucía.
“No queremos que esto suceda también en el caso del Tren Maya. No queremos mezquindades, porque si no, no terminaríamos la obra en el sexenio, si hay sabotaje legal. Y sería lamentable que no se hiciera esta obra que va a ayudar mucho para el desarrollo del sureste”, advirtió.
El titubeo del Presidente acerca de la obra estandarte de su gobierno deja en claro que el Tren Maya, por tratarse de un proyecto sumamente costoso –entre 120 y 150 mil millones de pesos-, pero sobre todo por ser inviable e incosteable, podría ser desechado a raíz de la visita de Boehler y su equipo de trabajo, quienes están decididos a hacer inversiones en el sur del país, siempre y cuando se trate de proyectos viables y redituables.
Habrá que recordar que anteriormente, el presidente López Obrador había asegurado que la consulta ya se había llevado a cabo y que la gran mayoría había respaldado la construcción del Tren Maya; de hecho, realizó un ritual con grupos indígenas para supuestamente solicitar el permiso de la “madre tierra” para iniciar las obras del tren. El acto fue catalogado como una farsa por parte de dirigentes de pueblos indígenas de la región.
El Tren Maya podría cancelarse a través de este mecanismo de consulta que carece de controles y manera de poder comprobar su autenticidad y resultados.
Las consultas ciudadanas convocadas por el Presidente para obtener la aprobación popular a sus proyectos inviables, ocurrencias y costosos caprichos, generan más dudas que certezas entre la población que ya las califica de meros montajes fraudulentos.
El anuncio de la mega obra
Hace casi un año, a unos días de haber tomado protesta como Presidente de México, López Obrador anunció con bombo y platillos el proyecto que desde su campaña política venía cacareando día con día: el Tren Maya, el cual es considerado como una de las principales obras de infraestructura del gobierno de la 4T, junto con la refinería de Tres Bocas y el aeropuerto de Santa Lucía.
La inversión anunciada por el mismo Presidente fue de 120 mil millones de pesos, una cantidad nunca antes ejercida para impulsar el desarrollo de la región sur-sureste, la de mayores rezagos sociales.
La inversión en el proyecto representaría fuentes de trabajo temporal y fijo, al igual que el impulso a otras áreas de la economía regional, así como un cambio en el nivel de vida de los habitantes de la zona.
Aunque a primera vista el Tren Maya es un importante activo turístico en el sureste, también vendría a contribuir a la modernización del sistema de transporte que mueve millones de toneladas de carga solamente por la red carretera.
Sin embargo, organismos como el Instituto Mexicano para la Competitividad estiman que el costo de construcción del Tren Maya podría ascender entre 479 mil 920 millones de pesos y un billón 599 mil 767 millones, un rango que es entre cuatro y 10 veces mayor que los 120 mil a 150 mil millones de pesos estimados por AMLO.
A mediados de octubre, apenas 20 días antes de la visita de Boheler y sus colaboradores, el presidente López Obrador había anunciado que la ingeniería básica del Tren Maya sería entregada el próximo 13 de diciembre, lo cual implicaría que estará lista en la mitad del tiempo estimado en la licitación de los servicios adjudicados el nueve de agosto pasado.
“Se está haciendo la ingeniería de proyecto en el Tren Maya, lo está haciendo una empresa española que ganó la licitación, y va a tener para el 13 de diciembre ya el proyecto de ingeniería básica. Con ese proyecto de ingeniería básica, ya vamos a tener elementos para lanzar las convocatorias, hacer las licitaciones para que participen las empresas en la construcción del tren. Ese es el procedimiento”, dijo el Presidente.
Cabe precisar que el desarrollo de la ingeniería básica del Tren Maya fue la primera licitación del proyecto e incluye estudios de geología, hidrología, impacto ambiental, costos de operación, presupuesto de obra, entre otros aspectos para su construcción.
El contrato fue adjudicado al consorcio integrado por Senermex Ingeniería y Sistemas -de la española Sener Ingeniería- y las empresas mexicanas Daniferro Tool, Key Capital y Geotecnia y Supervisión Técnica.
El grupo ganó el concurso con la propuesta económica más baja, por 346 millones 825 mil 679 pesos, incluido el IVA. Sener participó en el proyecto ejecutivo y algunos estudios del Tren México-Toluca, cuya conclusión continúa pendiente.
El contrato se formalizó el mismo mes de agosto, lo que marcó el inicio de los servicios, que tienen ocho meses como plazo de ejecución, es decir, deberían concluir en abril. En octubre López Obrador dijo que estarían en diciembre, es decir, cuatro meses antes de lo programado.
La licitación fue lanzada a inicios de mayo y tuvo que postergar sus fechas para ampliar el periodo de aclaraciones ante la cantidad de preguntas que se recibieron en una primera junta.
Entre junio y agosto pasados, el proyecto del Tren Maya fue modificado dos veces. Primero, se cambió la ruta al recortar el circuito en Quintana Roo. El nuevo tramo es Valladolid-Coba-Tulum, por lo que ya no sube de Valladolid a Cancún.
No obstante, se optó por hacer un ramal hacia Cancún a través de las estaciones que ya estaban previstas originalmente en el circuito: Tulum-Playa del Carmen-Puerto Morelos-Cancún.
El Fondo Nacional de Fomento al Turismo anunció en agosto que se agregarían tres estaciones más al proyecto para sumar 18 en total. Las tres estaciones son Cancún Centro, y Chetumal en Quintana Roo; y El Triunfo, en Tabasco. Además, se analiza conectarlo con Guatemala.
El proyecto iba avanzando con normalidad y sin mensajes presidenciales que pusieran en duda su continuidad; de hecho, a principios de octubre se llevó a cabo la licitación de los anteproyectos arquitectónicos y conceptuales de las estaciones del tren y de los polos de desarrollo a su alrededor.
En su visita a Calakmul, Campeche, el pasado 10 del presente mes, el presidente López Obrador dijo. “No quiero dar un paso si no voy a tener el respaldo de la gente, porque si no hacemos esta obra en tres años, cuatro años, ya se nos termina nuestro tiempo, nuestro periodo, y no voy a dejar nada a medias, quiero terminar todo, y sí podemos resolverlo, si contamos con el apoyo del pueblo. Por eso les vamos a consultar a todos”.
Con su discurso, AMLO dejó la puerta abierta para la cancelación de la obra, pues en los tiempos que se pretende construirla es técnicamente imposible, además de que los costos son inalcanzables para un gobierno con baja recaudación fiscal y un país en franco estancamiento económico.
A un año de aquella fecha en que anunciara con tinte carnavalesco el ambicioso proyecto y bajo su estilo populista de gobernar, López Obrador siembra la posibilidad de su cancelación con la voluntad del pueblo sabio, para lo cual realizará una enésima consulta para ver si los afectados avalan o no que un tren arrase con sus tierras, con la promesa de que lleve desarrollo y prosperidad en el futuro.
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