AMLO Y SU ECONOMÍA MORAL; RECESIÓN Y DESEMPLEO



*La actitud del presidente López Obrador frente a la recesión económica que estará oficialmente reconocida al concluir este 2019 resulta por demás irresponsable, ya que mientras los indicadores del INEGI refieren que por lo menos ocho estados ya están en estancamiento económico, el jefe del Ejecutivo hace referencia a su modelo de “economía moral” con el que pretende dejar atrás al neoliberalismo. Sin dar detalle alguno en qué consiste dicha política económica, se concreta a decir que “si le da tiempo” escribirá un libro para explicarlo, ignorando o pretendiendo minimizar las consecuencias de una recesión en la vida de los mexicanos. Derivado de la incertidumbre política y de una cadena de decisiones erráticas, la economía de México cerrará este año con un decrecimiento de 0.1 por ciento del PIB, provocando la pérdida o cancelación de 350 mil empleos formales y un deterioro en el ingreso de las familias. Según el INEGI, sólo una tercera parte del país muestra crecimiento, mientras que al menos 22 entidades han retrocedido durante el segundo trimestre de este año, en comparación con los primeros tres meses de 2019. La economía mexicana se mantuvo paralizada durante el tercer trimestre del año, al registrar una contracción de 0.4 por ciento respecto del mismo periodo del 2018. Pese al informe, el Presidente dijo que “aunque no le guste a los técnicos, no hay recesión”. En pocas palabras, la economía debe estar como lo ordene el Señor Presidente.

STAFF LA OPINIÓN DE MÉXICO

Ciudad de México.- Las crisis económicas de México de las últimas tres décadas han tenido como una de sus manifestaciones más graves la pérdida de empleos.

Aunque el gobierno federal se ha empeñado en negar que estemos al borde de una recesión económica, las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y del Banco de México confirman el estancamiento de la economía mexicana.

Por eso habrá que estar atentos para ver los efectos que tendrá la recesión económica al concluir el presente año, sobre todo su impacto en el mercado laboral, en la desigualdad y en la pobreza.

Un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señala que la crisis de 2009 provocó en México la pérdida de poco más de un millón de empleos.

La misma OIT muestra cómo la crisis trajo consigo el inevitable aumento en los niveles de desigualdad y pobreza en la primera década del siglo XXI.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo señala que 10 de los 15 países más desiguales del mundo se localizan en América Latina y el Caribe, siendo México uno de ellos y en donde se hizo más patente la desigualdad a raíz de la crisis de 2009.

Aunque el presidente López Obrador se empeñe en desmentir las cifras del INEGI, los recientes reportes refieren que la economía mexicana se mantuvo estancada durante el tercer trimestre del año, al registrar una contracción de 0.4 por ciento respecto del mismo periodo del 2018, con cifras desestacionalizadas.

Se trata de la primera contracción a tasa anual desde la crisis del 2009.

Al compararse con el trimestre anterior, en el periodo julio-septiembre la economía apenas avanzó 0.1, también con cifras desestacionalizadas.

El registro trimestral es ligeramente superior al estimado promedio del mercado, recogido por la agencia especializada Bloomberg, que era de 0.0, pero está en línea con el nivel previsto.

De confirmarse este desempeño en la cifra final del Producto Interno Bruto (PIB), que será divulgada el 25 de noviembre, se habrá completado 18 meses de estancamiento.

El subgobernador del Banco de México, Jonathan Heath, argumentó que con el dato de 0.06 por ciento de crecimiento en el tercer trimestre que informó el INEGI, el crecimiento promedio trimestral de los últimos seis trimestres es 0.02 por ciento, o redondeado a un decimal es 0.0 por ciento.

La información señala que las actividades secundarias, correspondientes a la industria, registraron nuevamente una contracción de 0.1 por ciento en el periodo julio-septiembre frente al trimestre previo y de 1.8 por ciento en la medición anual.

Sobre las actividades terciarias, donde está incorporado el sector servicios, el informe señala que registraron un nulo crecimiento trimestre contra trimestre, lo mismo que a tasa anual.

De esta forma pasa a la historia como el trimestre de peor desempeño desde el último trimestre del 2009, año de la gran recesión, cuando cayó 0.8 por ciento.

El sector primario correspondiente a la agricultura y ganadería avanzó 3.5 por ciento en el trimestre, que permitió un sólido avance de 5.3 por ciento anual, y explica el comportamiento de los precios en la medición de inflación, afirman economistas.

Este comportamiento en el sector primario explica el aumento sustancial de la oferta y baja demanda en productos agropecuarios, por cuestión climática y mayor producción, que ha arrojado claramente la inflación.

México dejó de ser una economía rural desde hace más de tres décadas. Es un país de servicios y una economía industrializada manufacturera, en especial en el sector automotriz.

Los datos del INEGI mostraron que las entidades con mayores caídas durante el segundo trimestre del 2019 fueron Sinaloa, Baja California Sur, Tabasco, Guerrero, Hidalgo, Chiapas, Michoacán y Yucatán. Ligaron dos o más retrocesos trimestrales, lo que constituye una señal de que se encuentran en recesión.

En el Estado de México, la segunda entidad con la mayor participación en el PIB nacional (nueve por ciento), después de la Ciudad de México, por su producción industrial, en los primeros seis meses de 2019 registró una caída anual acumulada de 3.6 por ciento. Acumula cuatro meses de retrocesos.

En el informe se destaca a Chihuahua, Colima, Jalisco, Guanajuato, Aguascalientes, Durango, Nuevo León, Quintana Roo, Coahuila, así como la Ciudad de México, como las 10 entidades que lograron datos positivos y que tienen un peso de 47 por ciento del PIB, lo que ayudó a que a nivel nacional la actividad económica no se viera más afectada.

Opinan los expertos

En opinión del director del instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), José Luis de la Cruz, la economía de México ya está en recesión y cerrará este año con decrecimiento de 0.1 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), con una pérdida o cancelación de alrededor de 350 mil empleos formales y un deterioro en el ingreso de las familias.

De la Cruz explicó que tal escenario se desprende de las cifras oportunas del PIB, que publicó el IINEGI y del ciclo negativo que registra la actividad productiva desde marzo pasado.

El director del IDIC explicó que las señales de una recesión económica son claras: primero, porque la industria bajó 0.1 por ciento entre el segundo y tercer trimestre; con una caída anual de 1.8 por ciento al cierre de septiembre pasado.

Segundo, debido a que el sector de los servicios, comercio y turismo se estancó, con 0.0 por ciento en ambos periodos; y tercero, porque pese a que la agricultura avanzó 3.5 y 5.3 por ciento, en términos trimestrales y anuales, persiste un ciclo negativo en la actividad económica desde marzo.

De la Cruz dijo que la fase recesiva en la economía mexicana se manifiesta directamente en la pérdida o cancelación de empleos, así como en una consecuente pérdida de ingresos y poder de compra para las familias.

Indicó que por cada décima que pierde el PIB, se dejan de crear entre 30 mil y 40 mil empleos; en tanto que, al reducirse el ingreso y consumo de la población, se abre la puerta a que las empresas hagan recortes, se dispare el desempleo, las ventas se detengan y se cancelen inversiones.

Las cifras oficiales muestran que México está muy lejos de cumplir con la meta de crecimiento anual de dos por ciento planteada por el gobierno federal. En 2019, la economía tendría una tasa anual negativa de 0.1 por ciento, y eso traerá la pérdida de hasta 350 mil puestos de trabajo.

Para 2020, el escenario de crecimiento apunta a un rango de 0.2 a 1.2 por ciento, con una media de 0.7 por ciento. Ello, siempre y cuando, el gobierno logre un acuerdo con las empresas, que dispare la inversión privada de 19.5 a 22 por ciento del PIB, porque sin inversión no hay crecimiento, señaló José Luis de la Cruz.

Otro especialista, Ignacio Martínez Cortés, coordinador del Laboratorio de Análisis de Comercio, Economía y Negocios (LACEN), dijo que la economía mexicana pasó de desaceleración a la contracción o decrecimiento en sus principales motores económicos, como la industria y los servicios.

En opinión del experto, aun cuando la recesión será oficial hasta que las cifras sumen dos trimestres consecutivos con decrecimiento, con cifras desestacionalizadas, la mayoría de las ramas industriales operan en terreno negativo y prácticamente están en una etapa recesiva.

Dijo que la caída de la inversión fija bruta –o gasto que realizan las empresas en renovación de maquinaria, equipo e infraestructura necesaria para producir cayó nueve por ciento, lo que habla de una desindustralización del país.

Lo anterior, junto con el estancamiento de 0.0 por ciento reportado por el INEGI en el sector servicios que habla de una descapitalización o nulo gasto en tecnología, representan un foco rojo para el crecimiento y profundizan el estancamiento.

Según el INEGI, al cierre de agosto pasado el sector industrial reporta los siguientes retrocesos: manufacturas 0.5 por ciento, construcción 2.9, trabajos especializados para la construcción 20.4 por ciento, minería 3.2, extracción de petróleo y gas 5.6 por ciento, fabricación de insumos textiles ocho por ciento, prendas de vestir 6.4, fabricación de maquinaria y equipo 5.9, productos de cuero y piel 3.8, fabricación de accesorios, aparatos eléctricos y equipo de generación de energía eléctrica 5.3 por ciento.

Frente a este desolador panorama para los mexicanos, el presidente López Obrador habla de economía moral, un modelo que, si tiene tiempo, se compromete a explicar en un libro.

Con la economía moral pretende dejar atrás el neoliberalismo en México

“Si tengo tiempo voy a hacer un libro sobre la economía moral, si tengo tiempo, para explicar el modelo alternativo al neoliberalismo, a la política neoliberal, o sea, qué es lo que nosotros proponemos de manera muy clara como opción, como alternativa y tiene que ver básicamente con la honestidad”, indicó AMLO.

Lo que el Presidente ignora, pues de lo contrario lo hubiera explicado en estos términos, es que la economía moral es un concepto que viene del historiador inglés E.P. Thompson, intelectual marxista y simpatizante de los movimientos sociales de izquierda.

Thompson utilizó por vez primera el término en su texto “La economía moral del campesino”, trabajo que inició desde 1963 y fue enriquecido en una de sus obras cúspide: “La formación de la clase obrera en Inglaterra”. El modelo se puede definir como la inmoralidad de lucrar con base a las necesidades de las personas.

AMLO puede usar el modelo económico que crea conveniente para sacar adelante al país, aunque por lo visto ni siquiera tiene una idea clara de lo que significa el término de economía moral, pues en su conferencia mañanera se concretó a decir que si tenía tiempo, escribiría un libro sobre el tema.

Con esa frivolidad el Presidente aborda un tema tan delicado como lo es la economía del país.
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