LA FORTUNA DE EL CHAPO TIENE NÚMERO: 14 MIL MILLONES DE DÓLARES. Y EU SE LOS QUIERE EMBOLSAR


Ricardo Ravelo /La Opinión de México
Oriundo de Tamaulipas y autor de varios libros, entre otros, “Carlos Salinas, narcotraficante” y “Un asesino en la presidencia”, José Luis González Meza, quien afirma ser abogado de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, asegura que en Estados Unidos se está gestionando que la fortuna de su cliente sea entregada al gobierno mexicano. Pero esto ha derivado en una batalla legal, pues el gobierno de Estados Unidos pretende quedarse con todo el dinero del narcotraficante.
El litigante, quien también escribió “México, el Último Dictador”, sostiene que, de acuerdo con lo que le ha confesado Guzmán Loera, la fortuna del exlíder del cártel de Sinaloa asciende a unos 14 mil millones de dólares que, indebidamente, el gobierno estadunidense quiere decomisar.
Sin embargo, González Meza asegura que la voluntad de El Chapo, expresada al presidente Andrés Manuel López Obrador, es que el dinero sea entregado al gobierno de México para que, a su vez, se beneficie a la gente más pobre.
González Meza es presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos “Lázaro Cárdenas del Río” y durante el juicio de extradición que enfrentó Guzmán Loera encabezó protestas tanto en México como en Estados Unidos para que su cliente no fuera extraditado.
Tras perder el juicio, como se sabe, el exjefe del cártel más poderoso del planeta fue extraditado a Estados Unidos, donde después de perder el juicio en ese país fue condenado a cadena perpetua.
Hasta ese momento, la fortuna de Guzmán Loera era un misterio. Hace cinco años la revista “Forbes” calculó la fortuna del narcotraficante en mil millones de dólares y, con ello, lo enlistó entre los hombres más ricos del mundo.
Nunca se conoció la metodología que utilizó la revista para calcular la fortuna de este polémico personaje que se fugó en dos ocasiones de una prisión de máxima seguridad, sobre todo porque en un negocio ilegal, como es el narcotráfico, no existen estadísticas.
Lo cierto es que los analistas de “Forbes” seguramente no incluyeron las ganancias que obtenía el cártel de Sinaloa, y El Chapo en lo particular, por concepto de drogas sintéticas, secuestros, levantones, venta de protección y varias actividades delictivas desarrolladas por el cártel.
Incluso, la cifra de “Forbes” llegó a estar en duda porque en México no existen, hasta la fecha, datos fehacientes respecto de aseguramiento de propiedades, empresas o dinero que tenga que ver con el narcotraficante más buscado de la última década dentro y fuera de México.
Aunque siempre se dijo que la fortuna de Guzmán Loera estaba invertida en Estados Unidos y quizá en unos cincuenta países, sobre todo en aquellos donde existen operaciones del cártel de Sinaloa.
Tras su extradición, el presidente Andrés Manuel López Obrador dijo, a propósito de la fortuna de Guzmán Loera, que solicitarían al gobierno de Estados Unidos la entrega de su fortuna porque le corresponde a México disponer de ella.
Y expuso que se investigaría dónde están las propiedades de Guzmán Loera, sus inversiones y las empresas que hasta ahora están lavando el capital que amasó el narcotraficante a lo largo de más de 18 años de actividad en el narcotráfico y, particularmente, como jefe de la organización de criminal más poderosa del planeta.
Sin embargo, José Luis González Meza –un activista que, asegura, trabajó como abogado para “El Chapo” sin cobrarle un solo peso, dice ahora que el gobierno de Estados Unidos quiere asegurar la fortuna de su cliente para quedársela.
Y por primera vez salió a relucir un monto –puede ser exacto o aproximado –de 14 mil millones de dólares como el total de la fortuna que dispone Guzmán Loera y que teme que el gobierno estadunidense se la quede.
Por ello, dijo, se le ha comunicado al presidente López Obrador que la voluntad de Guzmán Loera es que el dinero sea entregado al gobierno de México para que sea repartido a través de las comunidades más pobres de toda la República Mexicana.
En tiempos de Guzmán Loera, el cártel de Sinaloa movía un promedio de treinta toneladas de cocaína mensuales hacia Estados Unidos. Toda la droga provenía de centro y Sudamérica y pasaba por México, aunque en diversas ocasiones transportaban la droga en buques o en aviones comerciales, por cierto, uno de los más efectivos para el crimen organizado.
Además del tráfico de drogas, Sinaloa fue de los primeros cárteles en operar con drogas sintéticas en todo el mundo. Además, puso en marcha también las operaciones de al menos unas 35 tipologías delictivas, las cuales le redituaban fuertes ganancias.
Como empresa criminal, el cártel de Sinaloa es uno de los más boyantes del mundo. De acuerdo con el doctor Edgardo Buscaglia, profesor de la universidad de Columbia, Sinaloa tiene presencia en cincuenta países donde opera con los mismos estándares de corrupción que existen en México.
Su gran facilidad para corromper gobiernos es una de las características que distinguen a Sinaloa, pues a base de corrupción y violencia han podido doblar a muchos presidentes del mundo, convirtiéndolos en una suerte de gerentes mafiosos.
Un caso fue el del entonces presidente Enrique Peña Nieto, quien asumió ese rol porque no tuvo otra alternativa, ya que fue uno de los políticos cooptados por el cártel a grado tal que Peña perdió toda capacidad de maniobra y toda credibilidad. Eso causa la corrupción cuando llega a niveles tan elevados: paraliza a las autoridades, las atrofia frente al crimen y se convierten en títeres de la delincuencia.
Sinaloa como empresa del crimen sigue operando como si “El Chapo” Guzmán no hubiera sido detenido: ahora está dividido en cuatro bloques, lo que les permite mayor movilidad en el país. Antes, el cártel era piramidal, pero ese diseño les causó muchos problemas.
De acuerdo con las autoridades federales, el jefe del cártel de Sinaloa es Ismael “El Mayo” Zambada García, quien lleva poco más de cinco décadas en el negocio del narcotráfico sin que haya sido detenido.
Tiene una gran habilidad para esconderse y evadir a la justicia. Vive en la sierra de Sinaloa. Antes de llegar a él, el intruso o el invitado especial tiene que pasar por cinco cinturones de seguridad que lo mantienen al tanto de todo lo que pasa a su alrededor.
Es por ello que Zambada García es intocable, inalcanzable para cualquier autoridad, ya que pueblos enteros trabajan como espías y halcones que, tanto de día como de noche, lo mantienen informado de todo lo que acontece.
Además, la gente le tiene cariño al narcotraficante –el último capo de la vieja guardia que sobrevive impune –porque se asegura que es un gran benefactor social: atiende cuanta necesidad se presente en la zona donde habita y siempre está dispuesto a ayudar al necesitado.
Por ello, alrededor de Zambada se ha construido todo un músculo social, una estructura de protección más eficaz que si trajera un escuadrón de gente armada para su resguardo.
Se asegura que cuando preguntan por él de inmediato el capo es enterado. Y rápido, la persona es seguida por cientos de ojos hasta desentrañar de quien se trata o qué pretende.
Para llegar al capo, se necesita de su autorización. Se asegura que quien ha sido recibido por él tiene que pasar unos 15 días en la sierra, pues antes de cualquier entrevista el invitado es observado durante varios días. Si ven algo raro, el capo no acude, pues se cuida mucho de no ser sorprendido. De ese tamaño es la desconfianza en el intrincado mundo de la mafia.
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