4T EN APRIETOS; CAE RECAUDACIÓN



*Para el año entrante, el presidente López Obrador se enfrentará al gran dilema de continuar distribuyendo dinero para sus programas sociales que le garanticen la permanencia de su base electoral con miras a las elecciones de 2021, o impulsar el desarrollo de una economía a todas luces estancada, ya que la recaudación fiscal será insuficiente para el cumplimiento de sus promesas a los jóvenes, adultos mayores, así como para consolidar sus proyectos insignia. La realidad es que no habrá dinero suficiente. Solo este año, se dejaron de percibir 72 mil 800 millones de pesos por concepto de ingresos tributarios y para el año entrante la Comisión de Presupuesto y Cuenta Pública de la Cámara de Diputados sostiene que la meta de recaudación fiscal será insuficiente y no alcanzará para financiar los programas y obligaciones del gobierno federal. La definición del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2020 se prevé con serias complicaciones. Se avizoran severas dificultades que se deberán sortear para incrementar los recursos de la hacienda federal y de las locales y municipales. De hecho, se contempla hacer uso de un fondo para casos de emergencia en que los ingresos del gobierno federal se vean severamente disminuidos. Ante este panorama, se propone la creación de un Consejo Fiscal como órgano técnico consultivo autónomo e independiente que analice las políticas hacendarias implementadas por AMLO y que haga recomendaciones para fortalecer los ingresos y mejorar el gasto público. El problema radica en si este organismo será aceptado por el presidente de México, quien ha demostrado un claro rechazo a este tipo de instituciones.

STAFF LA OPINIÓN DE MÉXICO

Ciudad de México.- La desaceleración de la demanda interna provocada por el estancamiento de la economía y la volatilidad del mercado petrolero internacional observadas en el primer semestre del año, incidieron negativamente en la recaudación tributaria y la captación de ingresos petroleros.

En el caso de estos últimos, también se vieron afectados por la caída en la producción nacional de petróleo.
Estos hechos generaron una menor captación de los ingresos respecto a los programados inicialmente por el gobierno.

Durante los primeros seis meses del año, los ingresos presupuestarios se ubicaron en dos billones 622 mil 608 millones de pesos (mdp), monto menor al programado en 68 mil 430 millones.

Reflejo del comportamiento en los ingresos fue el ejercicio del gasto público, que se aplicó a un ritmo menor de lo programado, afectando tanto la prestación de servicios gubernamentales como la ejecución de programas y proyectos del sector público.

La austeridad republicana de la 4T está afectando severamente la actividad económica del país y ello repercutió en una menor captación de impuestos.

El gasto público neto ascendió a dos billones 775 mil 726 mdp, cifra menor en 174 mil 484 millones a la aprobada para el citado período, derivada de las medidas austeridad.

Este ocho de septiembre, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público deberá entregar al Congreso de la Unión los Precriterios de Política Económica que servirán de base para definir el presupuesto de egresos del 2020, aunque de entrada se advierte que será un año bastante difícil toda vez que la captación de impuestos ha sido insuficiente para cumplir con los compromisos y obligaciones del gobierno federal.

Y es que las cuentas no le salen al gobierno de la Cuarta Transformación. A principios de agosto, volvió a modificar a la baja su estimación de los ingresos que obtendrá este año a través del pago de impuestos de los mexicanos.
Para el primer año del gobierno de AMLO se estima que los ingresos tributarios sean de 3.23 billones de pesos, de acuerdo con el Informe sobre la Situación Económica, las Finanzas Públicas y la Deuda Pública, dado a conocer por la Secretaría de Hacienda recientemente.

El monto es menor en 72 mil 800 millones de pesos a lo contemplado en un principio en la Ley de Ingresos de la Federación (LIF) 2019, cuando se estimó que los contribuyentes aportarían 3.31 billones de pesos a las arcas del gobierno.

La retención del dinero público por la austeridad republicana de López Obrador provocó una parálisis en varios sectores de la economía y tuvo efectos negativos en la generación de empleos, por lo que la captación de impuestos por parte de la Secretaría de Hacienda fue menor a la estimada.

En pocas palabras, al presidente López Obrador le salió, como popularmente se dice, el tiro por la culata. Sus supuestos “ahorros” provocaron el estancamiento de la economía.

El Instituto Mexicano de Contadores Públicos (IMCP) advirtió en su momento que un menor crecimiento de la economía terminaría por afectar los ingresos que el gobierno obtiene a través del cumplimiento de las obligaciones fiscales de los contribuyentes.

En IMCP opina que esta variable deberá revisarse en forma particular y constante, ya que la disminución en la actividad económica afecta a toda la base de contribuyentes, tanto en materia de ISR como de IVA, y podría no ser soportada por el incremento en el número de contribuyentes o si, por ejemplo, este incremento se debiera al aumento de contribuyentes registrados en el Régimen de Incorporación Fiscal, los cuales son sujetos de una reducción de sus obligaciones fiscales en forma significativa.

Explicó que aunque la estimación sea menor, el Servicio de Administración Tributaria (SAT), que se encarga de recaudar los impuestos, hará mayores actos de fiscalización para obtener más recursos.

Lo anterior estaría en línea con el combate del fisco contra la evasión y elusión fiscal a través del uso de comprobantes fiscales falsos, empresas fantasma, e incluso a través de la venta de productos ilegales, como cigarros, bebidas alcohólicas o ropa y calzado.

La Secretaría de Hacienda consideró un crecimiento económico de 1.1 por ciento para la estimación de las finanzas públicas del 2019, tasa menor a la de dos por ciento que inicialmente se contempló en el Paquete Económico para este año.

La dependencia no sólo redujo la previsión de la recaudación tributaria, sino también los ingresos petroleros, con lo cual se afectaron los ingresos totales del gobierno, los cuales ahora se estiman en 5.25 billones de pesos, 47 mil 400 millones menos que 5.29 billones presupuestados en la LIF 2019.

Lo anterior se debe a que se estiman menores ingresos petroleros en 153 mil 600 millones de pesos, por una menor plataforma de producción de petróleo crudo y menores ingresos tributarios no petroleros en 72 mil 800 de millones de pesos.

El IMCP señaló que estos menores ingresos serán, en parte, compensados con los recursos del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios (FEIP) por 121 mil millones de pesos.

De acuerdo con el artículo 21 de la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, los recursos del FEIP, que actualmente ascienden a 296 mil 314 millones de pesos, se pueden utilizar para compensar el faltante de ingresos presupuestarios, ya sea por una disminución de los ingresos petroleros o por un menor crecimiento económico que impacte en los ingresos tributarios.

El FEIP es un ahorro del que dispone el Estado que tiene como objetivo compensar desajustes que pudiera sufrir el presupuesto del gobierno y así poder cubrir el gasto planeado, y tiene su antecedente en el Fondo de Estabilización de los Ingresos Petroleros, creado en 2001.

Este fondo consistía en un ahorro conformado por un porcentaje de los ingresos excedentes de las rentas petroleras para compensar el impacto que tuvieran sobre las finanzas públicas cambios bruscos en los ingresos petroleros de exportación.

En 2014, en el marco de la Reforma Energética, la Secretaría de Hacienda promovió el cambio de nombre del fondo y sus reglas de operación.

El objetivo del fondo es aminorar el efecto sobre las finanzas públicas y la economía nacional cuando ocurran disminuciones de los ingresos del gobierno federal respecto a los estimados en la Ley de Ingresos, para propiciar condiciones que permitan cubrir el gasto previsto en el presupuesto de egresos.

El gobierno ha ocupado dinero del FEIP para contratar coberturas petroleras, que son una especie de seguro para garantizar un precio por los barriles de petróleo que exporta aunque los precios internacionales del crudo caigan a niveles por debajo de los que se consideraron en el presupuesto.

Actualmente el fondo cuenta con cerca de 290 mil millones de pesos, que representan poco más de un punto porcentual del PIB y ese dinero seguramente será utilizado para compensar la caída de los ingresos tributarios producto de la desaceleración de la economía nacional.

NECESARIO UN CONSEJO FISCAL

En la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados reconocieron que la meta de recaudación fiscal en 2019 y 2020 será insuficiente para financiar los programas y obligaciones del gobierno de AMLO.

El Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) para el año entrante se enmarcará en una discusión con “serias complicaciones”.

Integrantes de la referida Comisión señalaron que tal vez no se llegue al extremo de decir que se atraviesa por una crisis de ingresos, pero sí habrá serias dificultades para incrementar los patrimonios de la hacienda federal y de las haciendas locales y municipales.

Los ingresos proyectados en diciembre pasado para todo 2019 no se van a alcanzar, por lo que se utilizarán recursos de los fondos de estabilización presupuestal para cubrir una serie de obligaciones que son ineludibles y que el gobierno tiene que hacerles frente.

Y es que la tendencia de baja recaudación podría alargarse mucho más de los próximos meses, por lo que es muy factible que el año entrante también se encuentre con serias restricciones, por un entorno internacional desfavorable.

El 2020 podría complicarse por las guerras comerciales y recesiones entre nuestros principales socios; por caída de los precios de las materias primas, principalmente el petróleo; por reducción en los ingresos tributarios y en los que se esperaban de Pemex.

Frente este escenario, en la Comisión se trabajan reformas tributarias con el objetivo de llegar al 2020 con un crecimiento de aproximadamente dos puntos del PIB en materia recaudatoria, es decir, alrededor de 488 mil millones de pesos.

Legisladores de la Comisión señalaron que México es de los países de la región que menos recaudación tiene, ya que de acuerdo con datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), de 2004 a 2013 se perdieron cerca de 800 mil millones de dólares por evasión fiscal.

Además, según el mismo organismo, en 2015 se registraron pérdidas recaudatorias de casi 350 mil millones de dólares y México pierde cerca de 50 mil millones de dólares por este concepto.

La Comisión de Presupuesto contempla la creación de un Consejo Fiscal como un órgano técnico consultivo independiente, que analice las políticas hacendarias del gobierno y que haga recomendaciones para fortalecer los ingresos y mejorar el gasto público.

Al ser independiente del Poder Ejecutivo, el Consejo Fiscal podría emitir opiniones basadas en aspectos técnicos y sin influencias de carácter político, lo que contribuiría a tener finanzas públicas sanas para el país.

No obstante, a pesar de tener autonomía de gestión y presupuestal, este órgano dependería del Congreso y le rendiría cuentas, en un modelo similar al de la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

El Congreso de la Unión decidiría cómo atender las recomendaciones del Consejo Fiscal y, en su caso, buscaría su adopción por parte de las autoridades federales correspondientes, velando por el fortalecimiento de las finanzas públicas y un crecimiento económico inclusivo.

Desde 2015, el Fondo Monetario Internacional (FMI) hizo un análisis sobre la política macroeconómica y fiscal de México en el que afirmó que el país requería más y mejores controles, como aquellos previstos por este tipo de órganos técnicos.

Esto es debido a que las naciones que no cuentan con este tipo de medidas tienden a incrementar de manera desmedida su gasto y, que los países que sí han logrado instaurar este tipo de consejos en su marco institucional como España, Portugal, Francia, Reino Unido, Perú, Colombia y Chile, han mejorado considerablemente sus perfiles de deuda y de equilibrio presupuestal.

En opinión de especialistas, el Consejo Fiscal podría monitorear el gasto público, ingresos, deuda y su desempeño, y generar reportes que sean de utilidad a las comisiones de la Cámara de Diputados, aunque el problema radica en si el presidente López Obrador estaría dispuesto a acatar los señalamientos del organismo, toda vez que ha demostrado un claro rechazo a los entes autónomos e independientes.

Ante el reducido margen de maniobra financiera por la escases de recursos, lo que resta del año y el entrante serán cruciales para el presidente López Obrador si desea conservar su base electoral “maiceada” con apoyos en efectivo, sin dejar a la deriva la economía del país como lo ha venido haciendo de manera irresponsable al retener los recursos públicos.

En el 2021 estarán en juego las gubernaturas de Baja California Sur, Chihuahua, Campeche, Colima, Guerrero, Michoacán, Nayarit, Nuevo León, Tlaxcala, San Luis Potosí, Sonora, Sinaloa, Querétaro, Zacatecas, además de la Cámara de Diputados, presidencias municipales y congresos locales.
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