EL MENCHO: LA EXPANSIÓN DE UN NARCOIMPERIO


Ricardo Ravelo/STAFF LA OPINIÓN DE MÉXICO

El nombre de Nemesio Oseguera, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), es más conocido que su fisonomía: sólo una fotografía se conoce de él, inexpresivo y duro su rostro. Su mayor habilidad es la discreción, se asegura, pues cuando el Estado mexicano se ha dado a la tarea de aprehenderlo El Mencho, como le llaman, se desvanece como una sombra fantasmática.

Este violento capo del narcotráfico es oriundo del estado de Michoacán, cuna de capos que revolucionaron el narcotráfico en los años noventa con la pujanza de las drogas sintéticas. Algunos aseguran que El Mencho nació en Uruapan, pero otras fuentes sostienen que vio por primera vez la luz en la demarcación de Aguililla, territorios donde todo huele a delito y a muerte.

En su tierra natal se ocupó de la siembra y cosecha de aguacate, pero como a muchos campesinos a él también le dio por la aventura y emigró a Estados Unidos. Se fue en busca de un mejor porvenir, una ilusión perdida para él: cuando corría el año de 1994 fue detenido con una porción de heroína que no era para el autoconsumo sino para la distribución.

La Corte estadunidense de California lo condenó a tres años de cárcel. En ese tiempo Nemesio Oseguera era un desconocido en el mundo del hampa. Tras abandonar la prisión fue deportado a México y se metió de policía. Estuvo adscrito a los municipios de Cabo Corrientes y Tomatlán, en Jalisco.

Al poco tiempo abandonó su trabajo y regresó a Michoacán, donde se enganchó en el negocio del narcotráfico con sus paisanos, los hermanos Valencia Cornelio, nada menos que los fundadores del cartel del Milenio, entonces en plena expansión.

Este grupo criminal, de acuerdo con datos oficiales, comenzó a introducir droga a Estados Unidos en cargamentos de aguacate que movían a través de barcos atuneros. Gino Brunetti, un Brokers del narco conectado con grupos colombianos, era su distribuidor: traía la droga desde Colombia en lanchas rápidas y hasta en submarinos --se asegura --, descargaban en las costas de Michoacán y de ahí transportaban el alcaloide hacia Estados Unidos.

Estas operaciones pasaron desapercibidas durante mucho tiempo para las autoridades mexicanas hasta que Brunetti fue detenido y confesó todo lo que sabía sobre el cártel del Milenio: en realidad era toda una familia –Los Valencia –metidos en el negocio del narcotráfico; habían conquistado más de quince estados y se expandieron hacia Europa y Asia. Fueron pioneros, junto con los hermanos Amezcua, oriundos de Colima, en poner en jauja la distribución y consumo de drogas de diseño, hoy uno de los mercados más boyantes que existen.

El líder del cártel del Milenio, Armando Valencia Cornelio, empleó a El Mencho como sicario. Y entre finales de los años noventa y durante el primer lustro del nuevo milenio Nemesio Oseguera se hizo cargo de la seguridad personal de quien más tarde sería su primo político, pues terminó casado con Rosalinda González Valencia, prima de Armando, y desde entonces comenzó a escalar en el escalafón criminal del cártel del Milenio.

Con el paso del tiempo, Oseguera tuvo a su cargo el trasiego de droga, era pasador; luego le encomendaron los arreglos con la Policía Federal, la ejecución de rivales y la conquista de nuevos territorios. En nada falló y de esa forma, sin proponérselo, construía su propio futuro.

Pero el destino lo colocaría en la antesala de una expansión descomunal: en el año 2005 fue capturado Armando Valencia y cinco años después, en 2010, caía abatido por el Ejército Ignacio Nacho Coronel, pieza del cártel de Sinaloa y aliado de Los Valencia.

El cártel del Milenio reemplazó a Armando Valencia en la jefatura del cártel: el liderazgo lo asumió Óscar Orlando Nava Valencia, El Lobo, pero no duró mucho tiempo: pronto fue capturado y, como consecuencia de las luchas de poder, el cártel del Milenio de fracturó: de la división surgieron dos cárteles: “Los Torcidos” y “La Resistencia”, pero la alianza fue efímera y terminaron enfrentados. El segundo grupo se convirtió en el Cártel de Jalisco Nueva Generación, la organización criminal que más ha crecido en la última década.

Su base es el estado de Jalisco, desde donde operan el tráfico de drogas a gran escala; su expansión no ha tenido límites: en diez años han alcanzado el dominio en una decena de entidades –Jalisco, Michoacán, Estado de México, Hidalgo, Colima, Guanajuato, Nayarit, Veracruz y Tabasco –y tan fulgurante parece su crecimiento que, se asegura, muy pronto podrían irrumpir en el Caribe mexicano.

Tras la caía de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, el CJNG irrumpió en Sinaloa: El Mencho quiso arrebatarle sus territorios a este cártel, incluso, estuvo a punto de fulminar a los hijos de El Chapo y también a Ismael El Mayo Zambada, el 16 de agosto de 2016, cuando un grupo de sicarios presuntamente del CJNG irrumpieron en el restaurante “La Leche”, en Puerto Vallarta, y secuestraron a quince personas no ajenas al crimen organizado.

Las autoridades federales confirmaron que entre los secuestrados figuraban los hijos de El Chapo –Iván Archivaldo  y Jesús Alfredo Guzmán Salazar --, herederos de quien fue el máximo jefe del cártel de Sinaloa. Sobre El Mayo, se dijo que huyó y se perdió entre las sombras de aquella agitada noche.

En otros puntos geográficos --en medio de su fulgurante carrera ascendente --el líder del CJNG está enfrentado a Los Zetas y también a Los Caballeros templarios, dos cárteles no extinguidos.

La batalla la libran desde Jalisco, donde el CJNG fincó su hegemonía con violencia y corrupción. Fue durante el gobierno de Aristóteles Sandoval la etapa de mayor crecimiento para el cártel que dirige Nemesio Oseguera. Cuando el CJNG estaba aliado con el de Sinaloa Sandoval fue lanzado por el PRI como candidato al gobierno de Jalisco.

A través de un empresario conocido como Tony Duarte –presunto lavador de dinero del cártel de Sinaloa –Sandoval habría recibido financiamiento para su campaña política. Esto le permitió al CJNG sentar sus reales en Jalisco y desde ahí comenzar una de las expansiones más rápidas que se conocen en los últimos tiempos.

En Jalisco el CJNG lo controla todo: disponen de una amplia red de sicarios dispuestos a matar; cuentan con operadores y administradores de al menos unas diez mil tienditas en todo el estado donde se vende cocaína, mariguana, crack, Ice (también conocido como hielo), drogas sintéticas y hasta heroína que, directamente, inyectan en la vena a los adictos a esa sustancia.
Forman parte del cártel una amplia red de abogados, siempre dispuestos a trabajar para liberar a los miembros del cártel que caen en prisión accidentalmente. Otra estructura se encarga de las negociaciones políticas, del intercambio de algunos detenidos por personas desconocidas a las que convencen con una suma de dinero.

Se asegura que el cártel de Jalisco introduce mensualmente unas seis toneladas de cocaína a Estados Unidos, pero también han abierto nuevos mercados en Europa, particularmente en Italia y Reino Unido, desde donde se han ido extendiendo.

Así, de manera discreta, Nemesio Oseguera se posiciona como el segundo capo más poderoso de México, después de El Mayo Zambada, “capo de capos”, como se le llama, quien hoy es el máximo jefe del cártel de Sinaloa.

“EL MENCHO”: LOS SUBMARINOS Y LA CONEXIÓN COLOMBIA

Tan pronto se entronizó como jefe del cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera se desprendió del cártel de Sinaloa –no sin entrar en guerra con ese grupo criminal –y selló una alianza con su cuñado, Abigael González Valencia, El Cuinis, líder del cártel del mismo nombre, quien ayudó a El Mencho introducir cuantiosos cargamentos de cocaína a México y Estados Unidos a bordo de submarinos.

De hecho, fue el primer capo que se dio a conocer en el mundo criminal utilizando naves sumergibles que eran enviadas desde Colombia hacia México y que lo mismo eran descargadas en costas del Caribe que en las del Pacífico. Luego, en lanchas rápidas, ponían el cargamento a salvo para después enviarlo al mercado estadunidense en barcos portacontenedores, según ellos, el medio más seguro.
El poder que ha acumulado el CJNG y El Mencho se debe, en buena medida, a la capacidad que mostró a partir del año 2008 y hasta el 2015 el cártel de Los Cuines, pues para el gobierno de Estados Unidos este grupo criminal tuvo en ese momento más poder que el propio cártel de Sinaloa. Y eran aliados de El Mencho.

Un agente de la DEA dijo en 2015 que Los Cuines eran el cártel más rico del mundo; lo expuso en el momento en que la agencia antidrogas norteamericana y otros órganos de inteligencia sumaban fuerzas para investigar a este cártel mexicano, sus alianzas, sus mercados y su poderío económico. Su conclusión en ese momento no dejó lugar a dudas: eran más poderoso que Sinaloa, pero curiosamente no atraían los reflectores nacionales ni internacionales como ocurría entonces con el grupo criminal encabezado por Joaquín El Chapo Guzmán.

Este diagnóstico del cártel de Los Cuinis no era visto por las autoridades mexicanas con el lente de aumento con el que lo miraba la DEA. Incluso, el 28 de febrero de 2015, cuando fue detenido el jefe de esta banda, Abigail González Valencia --El Cuini --la Procuraduría General de la República desconocía que habían capturado al capo “más rico del planeta”, de acuerdo con el perfil criminal y económico realizado por la agencia antidrogas de Estados Unidos.

González Valencia, en efecto, había sido detenido en Puerto Vallarta, Jalisco; su captura fue producto de un operativo conjunto realizado entre la Marina, Policía Federal y PGR. La caída de este capo fue festinado por el gobierno de Estados Unidos. Y tenían razón:
“Los Cuinis son los dueños caso absolutos del mercado europeo y asiático de las drogas –dice el diagnóstico de la DEA –que detectó la alianza de este cártel con la organización encabezada por Nemesio Oseguera, de ahí que éste último haya alcanzado tanto control y poder dentro y fuera de México.

El diagnóstico de la DEA amplió todavía más su visión sobre el jefe del cártel de Los Cuinis:
“El Cuini y sus hermanos, cinco en total, son los narcotraficantes más ricos porque son quienes venden más cocaína y metanfetaminas a Europa y las autoridades europeas no han logrado confiscarles casi nada de dinero ni de drogas. Esto quiere decir que sus ganancias se podría afirmar que son cercanas al cien por ciento”.
Abigael González Valencia –según los informes de la DEA –fue el responsable de traer a México a guerrilleros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para entrenar al equipo de sicarios del CJNG.

Lo anterior fue confirmado por uno de los socios de El Mencho, Óscar Nava Valencia, El Lobo, tras ser capturado en 2009. Ante las autoridades estadunidense declaró que integrantes de la guerrilla colombiana proporcionaron adiestramiento militar a sicarios del CNJG entre 2010 y 2012, antes de que las FARC aceptara las conversaciones de paz y cese al fuego en Colombia.
Y añadió:
“Yo también sabía que Abigael González tenía conexiones con las FARC y que se aprovechó de las mismas para traer al menos cuatro combatientes de las FARC para entrenar a los integrantes del CJNG y Los Cuinis en técnicas de fabricación de bombas y asesinato.

Este testimonio resultó clave para que Estados Unidos ordenara el arresto de Abigael González Valencia, pues otras fuentes confirmaron no sólo su poderío en materia de introducción de drogas a varios países del mundo sino sus vínculos con la guerrilla colombiana, lo que favoreció en todo a “El Mencho”, sobrevivientes de aquella redada internacional.

El testimonio de El Lobo tuvo varios efectos y sirvió para abrir nuevas líneas de investigación: por ejemplo, sirvió a las autoridades estadunidenses para documentar la relación de Los Cuinis con el CJNG y narcotraficantes colombianos.
Entre otros nombres salieron a relucir el de Diego Pérez Henao, identificado por las autoridades colombianas como “Diego Rastrojo”, quien encabeza a las Rondas Campesinas Populares o “Los Rastrojos”, un grupo armado que sirvió como brazo ejecutor del Cártel del Norte del Valle de Colombia.

No es todo: Según el testimonio de El Lobo, Pérez Henao –“El Rastrojo” –fue quien enlazó a Abigael González Valencia con su principal proveedor de cocaína en Colombia: El Cártel de Cali, en otro tiempo representado por el legendario Pablo Escobar Gaviria.
En el año 2000 las autoridades estadunidenses tuvieron informes confidenciales de que El Cuinis –socio de El Mencho –movía entre mil y dos mil 500 toneladas de cocaína de Colombia a México cada trimestre.

“El Rastrojo” fue capturado, después de una larga carrera criminal, el 3 de junio de 2012 en Barinas, Venezuela, y ese mismo año El Lobo Valencia se declaró culpable de narcotráfico en Estados Unidos.
El lobo declaró pormenores de cómo transportaban la droga desde Colombia hacia México. E aquí el modus operandis:
“En 2006 y 2007 invertí en tres cargamentos de drogas cuyo traslado de Colombia a México operó Abigael González Valencia. Cada uno era de 1,500 kilos y todos llegaron a buen puerto.

“González Valencia era el encargado de coordinar con el proveedor colombiano la cocaína. “Los Rastrojos eran nuestro proveedores”, dijo.
Para sus servicios de transporte y venta, “El Lobo” se reunía personalmente con González Valencia en Guadalajara y le entregaba maletas repletas de dólares. Después El Cuinis se trasladó a la ciudad de México, desde donde despachaba los pagos a los proveedores colombianos.
De esta amplia relatoría sobre las operaciones de narcotráfico entre Los Cuinis, el CJNG y los cárteles Colombianos se desprenden otros episodios que implican en todas estas maniobras a Nemesio Oseguera, por aquel tiempo todavía sin gran notoriedad en el mundo criminal, pero con amplios movimientos en el mercado de las drogas.
Se consigna en dicho expediente que a mediados de 2007, “El Cuinis” y su cuñado, “El Mencho”, invirtieron junto con “El Lobo” en un cargamento de cocaína que salió de Colombia.

Relata “El Lobo”:
“La cocaína se estaba moviendo desde Sudamérica hasta México a bordo de una nave sumergible. El plan era que la nave viajaría hasta un punto predeterminado fuera de costa, donde varias lanchas rápidas se encontrarían con la embarcación y llevarían la cocaína hasta México.
“En aquella ocasión –prosiguió –todos perdieron su dinero porque las autoridades colombianas detectaron el submarino y los tripulantes prefirieron hundirlo antes que permitir la incautación”.

De acuerdo con los informes, esta operación fallida de El Lobo y “El Cuinis” era manejada a través de una ruta compartida. La droga también la cargaban en portacontenedores que eran enviados desde Colombia, pasaban por Panamá o Costa Rica y luego desembarcan en algún puerto mexicano, donde tenían todo arreglado para su entrega.
El testigo dijo que por esta vía transportaba un cargamento de droga cada dos o tres meses y nadie se lo impidió durante un lapso de dos años, por lo que después los narcotraficantes michoacanos siguieron el ejemplo transportando droga desde Guatemala pero en avión: cargaban entre 300 y 1, 200 kilos. González Valencia era el encargado de comprar la droga en Colombia.

En otros de sus testimonios “El Lobo· dijo que “el Cuinis” le propuso mover cocaína desde Panamá directo a Los Ángeles, California, en buques de contenedores.
Nava Valencia dijo que rechazó la oferta porque le pareció insegura, aunque luego reconoció que “El Cuinis” nunca tuvo problemas en esa ruta. El testigo fue capturado cuando preparaba el envío de tres mil kilos de coca a bordo de un avión con matrícula estadunidense. La operación se canceló.

El negocio entonces quedó en manos de “El Cuinis” y su cuñado “El Mencho” Oseguera. Y tras la captura de “El Cuinis”, Nemesio Oseguera se quedó con el negocio y no sólo eso: con el control total del CJNG. Hoy es el amo y señor del narcotráfico y conoce como nadie las rutas por donde introducir drogas de Sudamérica a México y a Estados Unidos.

“EL MENCHO” DETRÁS DE LA MASACRE EN MICHOACÁN

Tras el debilitamiento de los cárteles que operan en Michoacán –Caballeros Templarios, La Familia Michoacana y Los Valencia –Nemesio Oseguera, El Mencho, ha intentado en varias ocasiones apoderarse de esa entidad clave en la geografía del narcotráfico por su posición estratégica, pero no ha podido.
Hace tres años, surgieron en ese estado del Pacífico las llamadas Autodefensas, una suerte de policía comunitaria que, armada con rifles de alto poder, se levantaron para poner un freno a la violencia perpetrada por los cárteles.

Hipólito Mora, un empresario y productor de limones del municipio de La Ruana, fue el fundador de los grupos de Autodefensas. En el sexenio de Enrique Peña Nieto este proyecto fue asesorado por el general colombiano Óscar Naranjo, con amplia experiencia en el combate al crimen. El objetivo trazado entonces fue que, ante la incapacidad del Estado para pacificar el territorio, era necesario que las poblaciones michoacanas estuvieran seguras ante los embates del crimen organizado.

El proyecto marchó más o menos bien durante algún tiempo, pero hace dos semanas Hipólito Mora tronó contra el gobierno de Andrés Manuel López Obrador:
“Si no se atienden las necesidades de Michoacán en materia de seguridad, vamos a tomar las armas y vamos hacer justicia por nuestra propia cuenta”.
El cártel de El Mencho –se asegura –planeó la estrategia se infiltrarse entre los grupos de Autodefensas: les abasteció de armamento y de dinero. Su objetivo: dividir al grupo y así poder entrar a Michoacán con el fin de controlar el estado y las rutas del trasiego de drogas.

Y es que Michoacán resulta ser un estado ampliamente disputado por el narcotráfico. Hay varias razones que lo explican: es una entidad considerada como la puerta de entrada en la socorrida ruta del Pacífico; cuenta con uno de los puertos más importantes para la mafia –Lázaro Cárdenas –por donde el crimen organizado internacional ingresa al país drogas, armas y precursores químicos como la efedrina, materia prima de las llamadas drogas de diseño.

Por Michoacán se abastecen de droga la mayoría de los cárteles mexicanos. Hay una zona conocida como “El Faro de Brucerías”, pegado a la costa, territorio de nadie; ahí la población, en su mayoría pescadores, operan para el narcotráfico: en sus lanchas transportan la droga que los submarinos y barcos arrojan en el mar.

Los cargamentos de cocaína son llevados a la costa y resguardados celosamente en casas particulares o en bodegas de pescado para después entregarlos a sus dueños, en este caso, los operadores de los cárteles del “Milenio”, “Caballeros Templarios, Familia Michoacana y “los Viagras”, estos últimos son considerados como los más violentos y quienes protagonizaron ayer la balacera en Uruapan, Michoacán, con el cártel de Jalisco Nueva Generación que dejó un saldo de 19 muertos.

La matanza de Michoacán

En lo que se interpreta como una de las arremetidas más violentas del cártel de El Mencho a Michoacán –un estado codiciado por él desde hace varios años --, la masacre de personas, perpetrada este jueves 8 en el municipio de Urupan, donde presuntamente murieron sicarios de “Los Viagras”, es una de las más sañosas que se hayan presentado en los últimos tres años: los cuerpos de las víctimas fueron colgados, otros quedaron tirados con perforaciones de balas en diversas partes y otros más fueron descuartizados y envueltos en bolsas negras. En otros casos, las víctimas fueron desmembradas y tiradas en distintos puntos de esa población.

Cuando la Fiscalía de Michoacán tomó cartas en el asunto, inició varias líneas de investigación, pero la hipótesis central es que esta masacre fue perpetrada por el cártel de dirige Nemesio Oseguera, El Mencho, al intentar ingresar a controlar el estado de Michoacán, considerado en el mundo de la mafia como “La Joya de la Corona” del narcotráfico.

El primer hallazgo de las autoridades fue de nueve cuerpos perforados con armas de alto poder; luego, en un puente, encontraron diversa pedacería humana; se infiere que los sicarios de El Mencho descuartizaron algunas de sus víctimas y dispersaron los despojos de otras seis personas por diversos puntos, por lo que las autoridades se dieron a la tarea de recolectar pedazo por pedazo los cuerpos fragmentados para posteriormente ser armados –quizá no con las partes originales de cada persona –los cuerpos y ser entregados a sus familiares cuando los reclamen.

Las autoridades infieren que un primer enfrentamiento ocurrió la madrugada de este jueves, pues en una céntrica calle del municipio de Uruapan fueron hallados trece cuerpos que presentaban impactos de proyectil de arma de fuego. La refriega debió seguir hasta la mañana de ayer; otro enfrentamiento tuvo lugar –según la Fiscalía de Michoacán –hacia el mediodía del jueves.

La Fiscalía de Michoacán todavía no tiene una idea precisa de qué pudo desatar esta masacre, pero otras fuentes consultadas sostienen que lo ocurrido es producto de la guerra entre Nemesio Oseguera y los cárteles Caballeros Templarios, Familia Michoacana y su brazo armado Los Viagras que, a toda costa, han impedido que el CJNG se apodere de Michoacán.

Si algo caracteriza al CJNG es su alto poder de fuego y su nivel de saña. Por ejemplo, en mayo de 2015, el Ejército Mexicano instrumentó un operativo para detenerlo en Jalisco. El Mencho estaba preparado con otro ejercito, conformado por unos 500 hombres, entre gatilleros y francotiradores. Estaban armados con granadas, bazucas, rifles AR-15, ametralladoras y hasta con un lanzacohetes soviético impulsado por granadas que fue utilizado para derribar un helicóptero militar en la ciudad de Guadalajara.
Aquel episodio, donde se observa como le disparan al helicóptero y el impacto hizo que estallara y se desplomara envuelto en llamas fue algo inédito en México. Ningún grupo criminal en la historia del crimen organizado mexicano había utilizado tal aparato bélico para enfrentarse al Ejército Mexicano que, sin ninguna duda, se vio superado por la artillería pesada del cártel de Jalisco.

Este hecho –sin precedentes, como ya se dijo –era la evidencia más clara de que la guerra contra el narcotráfico había alcanzado niveles de narcoterrorismo, como ocurrió en Colombia en la etapa más convulsa que vivió ese país sudamericano por la disputa entre los cárteles de Cali y de Colombia.

El experto en temas de seguridad y crimen organizado internacional, Edgardo Buscaglia, dijo entonces que México ya había entrado a una etapa de narcoterror.
Y sin patujos, añadió:
“Sólo falta ver cómo los cárteles empezarán a derribar aviones comerciales en la ciudad de México o en otras ciudades importantes del país. También veremos –dijo –cómo son dinamitados los clubes de empresarios y políticos que aún no quieren ver que el país se les desmorona en las manos mientras ellos se la pasan tomando champagne y comiendo caviar en sus centros nocturnos de lujo.”

Para Buscaglia el grave problema de México es la infiltración del crimen organizado en la política. “El corazón de la mafia –dijo –es la clase política y para sacudirlos es necesario que el Estado mexicano actúe con mano firme: que la Unidad de Inteligencia Financiera audite a las empresas presuntamente ligadas al lavado de dinero; que se golpee el nervio financiero de la mafia; que se desmantele el patrimonio de los grupos mafiosos y se les lleve a prisión. El cambio sólo será posible cuando el presidente de México entienda que la gobernabilidad y la paz social depende de que se golpee de raíz este problema y se lleve a juicio a los políticos ligados al crimen organizado”.

Sin que todavía estas políticas puedan cristalizarse, el poder del crimen organizado sigue en pie y para muestra ahí están las 19 personas masacradas en Michoacán por el CJNG. Y seguramente tales hechos sangrientos seguirán mientras el Estado mexicano no emprenda una política que desmantele a los cárteles.

Dentro del escenario del crimen organizado, el cártel de Jalisco es el segundo más poderoso, después de Sinaloa, actualmente dividido en cuatro bloques y con presencia en cincuenta países. Es la organización criminal considerada como la más poderosa del mundo.
El tercer sitio lo ocupa el cártel de Los Rojos y  enseguida están los Guerreros Unidos; le siguen Los Zetas, el Cártel del Golfo, Los Viagras, Los Caballeros Templarios, La Familia Michoacana, el cártel de Tijuana, La familia Díaz Parada (traficantes de mariguana de Oaxaca) y el cártel del Milenio. No se descarta el poderío del cártel de Juárez y su brazo armado “La Línea”, poderosos desde hace varias décadas, aunque la etapa de mayor esplendor que vivió este grupo criminal se presentó en los años noventa: fue encabezada por Rafael Aguilar Guajardo –asesinado en 1993 en Cancún, Quintana Roo –y luego por Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”, a quien oficialmente se le declaró muerto en 1997.

El Mencho y su cártel de Jalisco es ya un verdadero desafío para el Estado Mexicano, pero hay dos razones por las que no se le ha podido detener: o hay políticos coludidos con ese grupo criminal o bien el gobierno carece de una estrategia para capturarlo.
Nemesio Oseguera tiene muchas cuentas pendientes con la justicia mexicana. Nadie olvida aquel video, difundido por las redes sociales, donde sicarios de El Mencho decapitaron a un grupo de agentes federales que fueron secuestrados en Jalisco.
Los policías pidieron perdón, pero El Mencho no los escuchó y con una saña escalofriante ordenó que fueran degollados y filmados en su drama de muerte.
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