EL MENCHO: LA EXPANSIÓN DE UN NARCOIMPERIO


 (Primera de tres partes)

Ricardo Ravelo/STAFF LA OPINIÓN DE MÉXICO

El nombre de Nemesio Oseguera, líder del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), es más conocido que su fisonomía: sólo una fotografía se conoce de él, inexpresivo y duro su rostro. Su mayor habilidad es la discreción, se asegura, pues cuando el Estado mexicano se ha dado a la tarea de aprehenderlo El Mencho, como le llaman, se desvanece como una sombra fantasmática.

Este violento capo del narcotráfico es oriundo del estado de Michoacán, cuna de capos que revolucionaron el narcotráfico en los años noventa con la pujanza de las drogas sintéticas. Algunos aseguran que El Mencho nació en Uruapan, pero otras fuentes sostienen que vio por primera vez la luz en la demarcación de Aguililla, territorios donde todo huele a delito y a muerte.

En su tierra natal se ocupó de la siembra y cosecha de aguacate, pero como a muchos campesinos a él también le dio por la aventura y emigró a Estados Unidos. Se fue en busca de un mejor porvenir, una ilusión perdida para él: cuando corría el año de 1994 fue detenido con una porción de heroína que no era para el autoconsumo sino para la distribución.

La Corte estadunidense de California lo condenó a tres años de cárcel. En ese tiempo Nemesio Oseguera era un desconocido en el mundo del hampa. Tras abandonar la prisión fue deportado a México y se metió de policía. Estuvo adscrito a los municipios de Cabo Corrientes y Tomatlán, en Jalisco.

Al poco tiempo abandonó su trabajo y regresó a Michoacán, donde se enganchó en el negocio del narcotráfico con sus paisanos, los hermanos Valencia Cornelio, nada menos que los fundadores del cartel del Milenio, entonces en plena expansión.

Este grupo criminal, de acuerdo con datos oficiales, comenzó a introducir droga a Estados Unidos en cargamentos de aguacate que movían a través de barcos atuneros. Gino Brunetti, un Brokers del narco conectado con grupos colombianos, era su distribuidor: traía la droga desde Colombia en lanchas rápidas y hasta en submarinos --se asegura --, descargaban en las costas de Michoacán y de ahí transportaban el alcaloide hacia Estados Unidos.

Estas operaciones pasaron desapercibidas durante mucho tiempo para las autoridades mexicanas hasta que Brunetti fue detenido y confesó todo lo que sabía sobre el cártel del Milenio: en realidad era toda una familia –Los Valencia –metidos en el negocio del narcotráfico; habían conquistado más de quince estados y se expandieron hacia Europa y Asia. Fueron pioneros, junto con los hermanos Amezcua, oriundos de Colima, en poner en jauja la distribución y consumo de drogas de diseño, hoy uno de los mercados más boyantes que existen.

El líder del cártel del Milenio, Armando Valencia Cornelio, empleó a El Mencho como sicario. Y entre finales de los años noventa y durante el primer lustro del nuevo milenio Nemesio Oseguera se hizo cargo de la seguridad personal de quien más tarde sería su primo político, pues terminó casado con Rosalinda González Valencia, prima de Armando, y desde entonces comenzó a escalar en el escalafón criminal del cártel del Milenio.

Con el paso del tiempo, Oseguera tuvo a su cargo el trasiego de droga, era pasador; luego le encomendaron los arreglos con la Policía Federal, la ejecución de rivales y la conquista de nuevos territorios. En nada falló y de esa forma, sin proponérselo, construía su propio futuro.

Pero el destino lo colocaría en la antesala de una expansión descomunal: en el año 2005 fue capturado Armando Valencia y cinco años después, en 2010, caía abatido por el Ejército Ignacio Nacho Coronel, pieza del cártel de Sinaloa y aliado de Los Valencia.

El cártel del Milenio reemplazó a Armando Valencia en la jefatura del cártel: el liderazgo lo asumió Óscar Orlando Nava Valencia, El Lobo, pero no duró mucho tiempo: pronto fue capturado y, como consecuencia de las luchas de poder, el cártel del Milenio de fracturó: de la división surgieron dos cárteles: “Los Torcidos” y “La Resistencia”, pero la alianza fue efímera y terminaron enfrentados. El segundo grupo se convirtió en el Cártel de Jalisco Nueva Generación, la organización criminal que más ha crecido en la última década.

Su base es el estado de Jalisco, desde donde operan el tráfico de drogas a gran escala; su expansión no ha tenido límites: en diez años han alcanzado el dominio en una decena de entidades –Jalisco, Michoacán, Estado de México, Hidalgo, Colima, Guanajuato, Nayarit, Veracruz y Tabasco –y tan fulgurante parece su crecimiento que, se asegura, muy pronto podrían irrumpir en el Caribe mexicano.

Tras la caía de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, el CJNG irrumpió en Sinaloa: El Mencho quiso arrebatarle sus territorios a este cártel, incluso, estuvo a punto de fulminar a los hijos de El Chapo y también a Ismael El Mayo Zambada, el 16 de agosto de 2016, cuando un grupo de sicarios presuntamente del CJNG irrumpieron en el restaurante “La Leche”, en Puerto Vallarta, y secuestraron a quince personas no ajenas al crimen organizado.

Las autoridades federales confirmaron que entre los secuestrados figuraban los hijos de El Chapo –Iván Archivaldo  y Jesús Alfredo Guzmán Salazar --, herederos de quien fue el máximo jefe del cártel de Sinaloa. Sobre El Mayo, se dijo que huyó y se perdió entre las sombras de aquella agitada noche.

En otros puntos geográficos --en medio de su fulgurante carrera ascendente --el líder del CJNG está enfrentado a Los Zetas y también a Los Caballeros templarios, dos cárteles no extinguidos.

La batalla la libran desde Jalisco, donde el CJNG fincó su hegemonía con violencia y corrupción. Fue durante el gobierno de Aristóteles Sandoval la etapa de mayor crecimiento para el cártel que dirige Nemesio Oseguera. Cuando el CJNG estaba aliado con el de Sinaloa Sandoval fue lanzado por el PRI como candidato al gobierno de Jalisco.

A través de un empresario conocido como Tony Duarte –presunto lavador de dinero del cártel de Sinaloa –Sandoval habría recibido financiamiento para su campaña política. Esto le permitió al CJNG sentar sus reales en Jalisco y desde ahí comenzar una de las expansiones más rápidas que se conocen en los últimos tiempos.

En Jalisco el CJNG lo controla todo: disponen de una amplia red de sicarios dispuestos a matar; cuentan con operadores y administradores de al menos unas diez mil tienditas en todo el estado donde se vende cocaína, mariguana, crack, Ice (también conocido como hielo), drogas sintéticas y hasta heroína que, directamente, inyectan en la vena a los adictos a esa sustancia.
Forman parte del cártel una amplia red de abogados, siempre dispuestos a trabajar para liberar a los miembros del cártel que caen en prisión accidentalmente. Otra estructura se encarga de las negociaciones políticas, del intercambio de algunos detenidos por personas desconocidas a las que convencen con una suma de dinero.

Se asegura que el cártel de Jalisco introduce mensualmente unas seis toneladas de cocaína a Estados Unidos, pero también han abierto nuevos mercados en Europa, particularmente en Italia y Reino Unido, desde donde se han ido extendiendo.

Así, de manera discreta, Nemesio Oseguera se posiciona como el segundo capo más poderoso de México, después de El Mayo Zambada, “capo de capos”, como se le llama, quien hoy es el máximo jefe del cártel de Sinaloa.
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