EL “MAYO” ZAMBADA, CINCO DÉCADAS IMPUNE


Ricardo Ravelo/ La Opinión de México

Lleva un poco más de cinco décadas en el negocio del narcotráfico. Es poderoso, huidizo y hábil, aunque no mejor negociador que Juan José Esparragoza Moreno, El Azul, cuya muerte se convirtió en un gran misterio, hasta ahora, sin aclararse. Su nombre: Ismael El Mayo Zambada, el capo más longevo que se mantiene no sólo en actividad sino impune.

            El gobierno de Andrés Manuel López Obrador enfrenta el reto de acabar con el narcotráfico y pacificar al país, pero a fin de lograr este objetivo debe aprehender a Zambada García y a Nemesio Oseguera Cervantes, éste último, convertido en una verdadera pesadilla por su beligerancia.

            Sin embargo, el presidente les mandó un mensaje claro al crimen organizado: les dijo que no se iba a meter con ellos. El ofrecimiento lo expresó en su campaña y lo reiteró como presidente. ¿Qué hay detrás de este mensaje presidencial? ¿Miedo? ¿Pacto?

            Lo cierto es que a pesar de las matanzas ocurridas en los últimos días, López Obrador se mantiene en la misma postura: “No vamos a actuar con represión –dice –como en el pasado, nosotros estamos atacando las causas para acabar con la violencia”.

            López Obrador cree que repartiendo dinero a lo largo y ancho del país, atendiendo la pobreza –o construyendo su base electoral con dinero público –le va a ganar la batalla al crimen organizado.

            Ningún presidente en el mundo, ningún gobierno le ha ganado la batalla a la mafia en ninguna época de su historia. Mafia y poder siempre se han puesto de acuerdo. Y este parece ser el caso de México.

            Establecer acuerdos con el narcotráfico no acabará con el crimen, por el contrario, les permitirá crecer y posicionarse mejor dentro y fuera del país. Actualmente en México operan catorce cárteles, algunos son más beligerantes que otros, y sólo existen dos capos emblemáticos: Ismael Zambada García y Nemesio Oseguera, rivales acérrimos. El primero es el capo mayor, jefe del cártel de Sinaloa; el segundo, proclive a la guerra, encabeza al Cártel de Jalisco Nueva Generación, surgido de Sinaloa, pero actualmente enfrentado con ellos.

            El resto de los grupos son demasiado beligerantes: han optado por la guerra y la saña despiadada como una forma de imponer su hegemonía. Pero la guerra y la violencia no se llevan con el negocio de las drogas. Y eso lo sabe muy bien Zambada García, quien se ha mantenido intocable e impune por más de cinco décadas.

            La historia de El Mayo Zambada es tan larga como interesante. De él existen varios retratos que dan cuenta, por ejemplo, que antes de ligarse al tráfico de drogas fue empleado de una mueblería en Culiacán. Luego le declaró a Julio Scherer que entró al narco “así nomás”, sin entrar en detalles respecto de cómo se involucró en esa actividad.

            Zambada García pertenece a la vieja guardia del crimen organizado. El se formó en los años setenta, cuando el jefe del cártel de Guadalajara era Miguel Ángel Félix Gallardo, El Jefe de Jefes. En ese tiempo también figuraba en ese grupo criminal Ernesto Fonseca Carrillo, mentor de una amplia generación de capos, quienes conocían todo el proceso del negocio, desde la siembra, cultivo hasta la comercialización.

            En aquellos tiempos también operaba Alberto Sicilia Falcón, un capo cubano que se enredó en el tráfico de drogas. Oriundo de Matanzas, Cuba, Sicilia, se afincó en Miami y luego en varias agencias de inteligencia. Terminó en el narco. Grandes episodios de su vida los narra James Mills en su libro “El Imperio Subterráneo”, donde cuenta pasajes de la vida de Sicilia Falcón y de otros capos y drogadictos que alcanzaron notoriedad en ese sórdido mundo durante la década de los sesenta y setenta.

            En los años setenta también apareció la figura de El Azul, socio de Zambada García primero en el cártel de Juárez y luego en el de Sinaloa. Juan José Esparragoza Moreno estuvo estrechamente relacionado con Amado Carrillo Fuentes, quien fue declarado muerto oficialmente en junio de 1997, tras haberse sometido a una liposucción y cirugía plástica en la clínica Santa Mónica de la ciudad de México, la misma que fue defendida curiosamente por el panista Fernando Gómez Mont luego de que se vio envuelta en el escándalo por la muerte de Carrillo Fuentes, entonces el capo más buscado del mundo.

            En la clínica Santa Mónica, por cierto, también se sometió a una cirugía plástica Vicente Carrillo --hermano de Amado –y el propio Mayo Zambada. Ambos fueron operados ahí mismo, según se dijo en su momento, con éxito: Zambada bajó de peso y ahora luce delgado y no regordete, como lo muestran algunas fotografías tomadas en los años ochenta.

            Quizá una de las mejores descripciones respecto de cómo se mueve Zambada García en Sinaloa la escribió el periodista Jesús Blancornelas, fundador del periódico Zeta de Tijuana. La tituló “Chinchorro”.

            Blancornelas escribió:

            “Se llama “Chinchorro”. Es una marisquería célebre. Está al hilo de la carretera Navolato-Culiacán. Nada pomadosa pero muy limpiecita. Olvídese. Allí no hay que espantarse las moscas a la hora de saborear un “zarandedeado”. Nunca he ido. Sé por mis amigos de tan exquisitas viandas. Por eso muchos la prefieren. Allí va muy seguido desde hace años Ismael “El Mayo” Zambada. Le encanta la variedad de platillos. Dicen que hasta se chupa los dedos. Me cuentan cuando llega. Tranquilo y sin dárselas de muy muy. No con “frenones peliculescos. Estacionan correctamente su vehículo y el de acompañantes. Tampoco se apean los guardaespaldas estremeciendo a todo mundo con las armas. Saluda sonrientemente a los comensales. Lo atienden bien, come mejor y sin preocupaciones.

            “El Mayo” Zambada podrá seguir yendo a “El Chinchorro”. Cuantas veces quiera y pueda. Pero ahora con más cuidado. Si el afamado restaurante estará vigilado será el primero en saberlo, con cientos de sinaloenses que lo alertan del más mínimo movimiento policiaco. Zambada como todos los narcos de Sinaloa ayudan a cualquier persona sin regateo. Les quitan apuros de encima. Dinero para reparar la casita. A la señora. Así el chavalo no faltará a la escuela. Atención inmediata si hay enfermo..”.

            En tiempos de Felipe Calderón, Zambada García fue detenido en Culiacán. La Procuraduría General de la República entonces era encabezada por Marisela Morales. Se asegura que un equipo de su confianza ubicó a Zambada, presuntamente fue “puesto” por su sobrino, Jesús Zambada Reyes, quien en el año 2009 estaba sujeto a un arraigo domiciliario. Otro que aportó detalles de la ubicación de Zambada fue el entonces testigo protegido, Enrique Bayardo del Villar.

            El caso es que los agentes federales acudieron al punto donde hallaron a “El Mayo” Zambada. Lo detienen y el capo les ofrece “doblar” la suma que otorgaba entonces Estados Unidos por su cabeza a cambio de que lo soltaran.

            En ese momento comenzaron las negociaciones. Los agentes federales acordaron con su jefa y procedieron a soltar al capo sinaloense, quien habría entregado el dinero –10 millones de dólares en efectivo –ese mismo día.
            Lo que sobrevino después fue la tragedia: El Mayo quiso saber quien había dado la información para localizarlo. Los agentes le soplaron que su sobrino y el testigo Bayardo.

            Algunos días después, extrañamente el sobrino de Zambada se suicidó en la casa de arraigo. Fue hallado colgado. Al testigo protegido le retiraron la protección y una mañana fue ejecutado cuando arribó a un Stabooks de la colonia Del Valle de la Ciudad de México.

            En ese tiempo, Zambada García controlaba el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. A través de la Interpol y de la Policía Federal, ambas corporaciones coludidas con Zambada, manejaban la droga que arribaba a la terminal aérea en aviones comerciales.

            Esta amplia red de protección fue descubierta a través de la investigación que después llevó a cabo la PGR, conocida como “Operación Limpieza”, donde se puso al descubierto que altos mandos de la PGR servían a los intereses del capo a cambio de pagos que no bajaban de medio millón de dólares por mes.

            De esta forma, Zambada se ha mantenido impune en el negocio del narcotráfico y se afirma que actualmente podría estar jugando un papel estratégico en el gobierno de la Cuarta Transformación, poniendo orden en algunas plazas violentas.

Se asegura que por esa razón, al “Mayo” Zambada no se le toca.
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