ECONOMÍA ESTANCADA; AMLO CULPA A EX PRESIDENTES


*El presidente López Obrador está repitiendo la vieja receta que aplicaron los ex mandatarios Luis Echeverría y José López Portillo y que dio pésimos resultados al manejar la economía desde la silla presidencial, con el agravante de que AMLO culpa del estancamiento económico –al igual que de la violencia, de las desapariciones forzadas o del desabasto de medicamentos- a las anteriores administraciones, sin asumir su responsabilidad y poner en marcha acciones que le den certeza a la economía. AMLO enfrenta grandes retos para impulsar el crecimiento económico del país y para ello en nada contribuye seguir culpando a los anteriores gobiernos de todos los males. A diferencia de otros ex mandatarios, López Obrador se niega a aceptar la realidad económica y acusa a los analistas y expertos del Banco de México y del INEGI de usar métodos neoliberales para medir la economía. Su austeridad republicana provocó el estancamiento económico del país en la primera mitad de 2019 (un crecimiento del 0.1 por ciento del PIB es menos que mediocre), porque el gobierno federal redujo o detuvo compras, retrasó pagos a proveedores y además canceló importantes obras, todo ello sin pensar en el grave daño que se hace a la actividad económica del país. ¿Seguirá culpando a Peña o Calderón de todos sus errores?

STAFF LA OPINIÓN DE MÉXICO

Ciudad de México.- El manejo de la economía de un país, al igual que sucede en una empresa o en un hogar, es la base fundamental del bienestar de sus habitantes, empleados o familiares, respectivamente.
No es nada fácil lograrlo y ninguno de los mandatarios en turno ha logrado un equilibrio adecuado de todas las variables económicas, e incluso resulta sorprendente, que el mejor de todos apenas califica aprobatorio (en una escala del uno al 10) con 6.5, y el segundo con 6, todos los demás obtienen calificación reprobatoria.
Algunos mandatarios, como Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz, Adolfo Ruiz Cortines y Vicente Fox Quesada, delegaron el manejo económico a sus secretarios de Hacienda, con bastante buenos resultados.
Otros, como Luis Echeverría y José López Portillo, por el contrario decidieron que el manejo de la economía se realizara desde la silla Presidencial y los resultados fueron desastrosos.

Con López Obrador parece que se está repitiendo esta vieja receta que dio pésimos resultados, con el agravante de que ahora se culpa de todos los fracasos -no solo el económico- a las anteriores administraciones, sin asumir su responsabilidad y poner en marcha acciones que le den certeza a la economía.
En julio de 2018, a unos cuantos días de las elecciones que llevaron a López Obrador a la Presidencia de la República, los mexicanos fueron contagiados de una esperanza y un optimismo nunca antes experimentado en la historia reciente.
La mayoría depositaron su confianza en el nuevo gobernante y se pensó que la pesadilla de las administraciones priistas y panistas pronto acabaría. Pero todo apunta que el gobierno de AMLO es más de lo mismo que se ha vivido en las décadas recientes.  
Por aquellas fechas, la Encuesta Citibanamex de Expectativas, entre otras realizadas por analistas privados, pronosticaban para México un crecimiento económico en el 2019 sobre el 2.2 por ciento anual.
Pero a partir de la segunda quincena de agosto de 2018 comenzó a darse un recorte en las previsiones de crecimiento económico por parte de los analistas financieros.
Y así ha venido sucediendo. Los pronósticos de crecimiento han descendido hasta llegar a 0.9 por ciento; así lo señala la encuesta del pasado 22 de julio -en la que coincide el Fondo Monetario Internacional- y que de concretarse sería el crecimiento más bajo de la economía mexicana desde la crisis de 2009.
Según la revista Forbes, durante el sexenio de Peña Nieto el Producto Interno Bruto (PIB) tuvo un mayor crecimiento en comparación a la administración de Felipe Calderón y Vicente Fox.

Tomando en cuenta estadísticas del INEGI para el último trimestre del 2018, el crecimiento económico anual promedio registrado con Peña Nieto resultó de 2.5 por ciento mayor al registrado con Calderón y Fox de 1.7 y 2 por ciento, respectivamente.
Sin embargo, señala la revista especializada en negocios y finanzas, el crecimiento económico logrado con Peña sigue siendo menor a lo que se llegó cuando México estaba bajo la administración de Ernesto Zedillo, donde creció un 3.3 por ciento.
Cabe destacar que hubo recesiones económicas durante las administraciones de Zedillo, Fox y Calderón.
Con Zedillo se registró una caída del 6.3 por ciento en su primer año de gobierno, durante la administración de Fox pasó lo mismo, aunque la contracción sólo fue de 0.1 por ciento, mientras que con Calderón, la caída registrada en 2009 fue de 5 por ciento.
Con Peña Nieto todos los años registraron crecimientos, en 2013 se tuvo el menor avance, con 1.6 por ciento anual.

Desde el sexenio de Calderón las "crisis sexenales" quedaron prácticamente eliminadas.
Pero los pronósticos económicos nunca le gustan al presidente López Obrador, sobre todo si los números no favorecen a su proyecto de gobierno.
En resumen, si observamos las previsiones económicas a unos días de la elección de AMLO, las expectativas de crecimiento para su primer año de gobierno se han recortado en más de la mitad.
De acuerdo con Bank of America Merrill Lynch, es poco probable que la economía mexicana crezca por arriba del uno por ciento este año.

El banco estadounidense espera un 0.7 por ciento, al igual que BBVA, con lo que se ubican en el grupo de instituciones que prevén un crecimiento menor a uno por ciento este año, aunque algunas otras hablan de un crecimiento menor a 0.5 por ciento del PIB.
Según la Secretaría de Hacienda, México creció 0.1 por ciento durante el primer semestre del año, cifra que el gobierno de la Cuarta Transformación festejó con bombo y platillo, pero ello NO aleja al país de padecer una recesión económica en el futuro inmediato. De darse, sería la primera recesión de la economía mexicana no ligada a un ciclo recesivo en Estados Unidos desde la crisis de 1994-95.
El presidente López Obrador dijo que la cifra de crecimiento en la economía del 0.1 por ciento del PIB en el primer semestre de la administración, es el mejor en las últimas cinco administraciones.

Independientemente de tal escenario, AMLO enfrenta grandes retos para impulsar el crecimiento económico del país y a ello en nada contribuye seguir culpando a las anteriores administraciones de todos los males que aquejan al país como la inseguridad y la violencia.
A diferencia de otros ex mandatarios, López Obrador se niega a aceptar la realidad económica y acusa a los analistas y expertos del Banco de México y del INEGI de usar métodos neoliberales para medir la marcha de la economía.

AUSTERIDAD Y SUBEJERCICIO ESTANCAN ECONOMÍA

Como ya es costumbre en el presidente López Obrador culpar de todos los males a los anteriores gobiernos, comentó que “si no hubieran hecho fraude en el 2006, el país estaría mejor”
Después de que AMLO celebrara el crecimiento de la economía mexicana del 0.1 por ciento en el primer semestre del año, el exmandatario Felipe Calderón Hinojosa lanzó un mensaje, a manera de comparación.
Mediante Twitter, Calderón escribió un escueto pero claro mensaje dirigido a AMLO: “En 2010, la economía mexicana creció más de cinco por ciento”.
El expresidente le pidió a López Obrador que se haga responsable de su gobierno y dijo que si echarle la culpa a él resuelve los problemas que enfrenta el país, pues “adelante”.
De acuerdo con el presidente López Obrador, el primer acto de Calderón como ‘presidente impuesto’ fue declarar la guerra al narco sin tener elementos, sin saber del porqué de la inseguridad y sin atender las causas, motivo que desencadenó las desapariciones, fosas clandestinas y homicidios.

Ante esto, Calderón aseguró que él ganó la presidencia “con limpieza” y acusó a AMLO de no mostrar ninguna prueba sólida del fraude del que siempre habla.
Independientemente de las diferencias que AMLO tiene con los ex presidentes, lo que sí es un hecho es que la austeridad republicana mató parte del crecimiento económico del país en la primera mitad de 2019, porque se redujeron o detuvieron compras de gobierno, se retrasaron pagos a proveedores y se cancelaron infinidad de obras.
A las medidas de contención se suma el subejercicio de 174 mil 484 millones de pesos que reportó la Secretaria de Hacienda en su informe de finanzas públicas, que también afectó la economía.
Los titulares de la Concamin, Francisco Cervantes; de la Coparmex, Gustavo de Hoyos; de la Canacintra, Enoch Castellanos, así como de la Canaco, Nathan Poplaswky, y Coparmex de la Ciudad de México, Jesús Padilla, coinciden en que la austeridad afectó a la actividad productiva.
Del crecimiento económico durante el primer semestre de 0.1 por ciento, cifra que permitió evitar la recesión técnica, los especialistas lo consideran como un avance mediocre.

Enoch Castellanos dijo que la austeridad del gobierno frenó hasta 0.2 por ciento del crecimiento económico, lo cual también incluye el subejercicio del gasto público.
Francisco Cervantes explicó que el impacto de las compras públicas en el PIB es grande, porque 98 por ciento de las empresas en México son micro, pequeñas y medianas, y el sector público es el máximo comprador, con impacto aproximado de 12 por ciento del PIB, lo que tiene gran impacto en la competitividad y la productividad del país.
El líder de los industriales dijo que el problema es que hay políticas públicas que frenan el crecimiento y se suma a la austeridad.

Cualquier reducción implicará una merma en la actividad productiva, además de que la austeridad significó una baja de la inversión del gobierno federal, y en inversión física pública, ésta fue de -17.3 por ciento en el primer semestre de 2019 con respecto al segundo semestre de 2018, dijo Gustavo de Hoyos.
El representante de la Coparmex añadió que también frenaron la  economía la decisión de desaparecer diversos organismos como Proméxico, el Instituto Nacional del Emprendedor y el Consejo de Promoción Turística de México, entre otros, con la justificación de que fue por cuestiones de austeridad.
Nathan Poplawsky explicó que el retraso de compras oficiales afecta a “muchísimas” empresas que dependen del gobierno, que es su principal cliente, además de considerar los retrasos en los pagos.

‘La tardanza en los pagos y la poca transparencia en las licitaciones o asignaciones también son causa de gran afectación. Muchísimas empresas dependen directa o indirectamente de la actividad del gobierno y otro efecto muy relevante es la compensación fiscal y la tardanza en la devolución del IVA”.
El presidente de Concanaco, José Manuel López Campos, dijo que existe preocupación de que haya un estancamiento  económico, sobre todo en la industria, algo que aún no se ve en el sector que representa.
Es una “austeridad que mata”, dijo el presidente de la Coparmex Ciudad de México, Jesús Padilla, y explicó que la desaceleración se dio porque el gobierno malentiende qué son ahorros y qué es restricción presupuestaria, al no orientar el gasto como es debido.
“No queremos seguir viviendo la austeridad que mata, que mata oportunidades, que mata la posibilidad de un mejor ambiente en el país”.

APROBACIÓN DE AMLO A LA BAJA

La estrategia de culpar de todo a los anteriores gobiernos de nada le ha servido al presidente López Obrador. Lo mismo los culpa de la inseguridad que del desabasto de medicamentos, y prueba de que no le ha redituado capital político, se encuentran las estadísticas sobre la caída de la aprobación de su gobierno durante el primer semestre del año.
Durante el primer semestre de su gobierno, el presidente Vicente Fox Quesada (2000-2006) gozaba de la aprobación de 63 por ciento de la población; Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012), de 65 por ciento, Peña Nieto, con 57 por ciento y López Obrador está en 61 por ciento, de acuerdo con encuestas realizadas por Consulta Mitofsky.
Por su parte, el análisis de encuestas de Oraculus.mx señala que en diciembre pasado la aprobación de AMLO se ubicó en 75 por ciento, subió a 81 por ciento en febrero (su nivel más alto) y a partir de ahí comenzó a descender hasta llegar a un 70 por ciento en junio pasado.

La encuestadora Parametría considera que la alta aprobación de la que goza el presidente López Obrador a un año de haber la elección presidencial y a siete meses de iniciada su administración, se explica por tres elementos: decisiones de gobierno, proyectos por realizar y símbolos de austeridad.
Opinó que en los primeros meses de gobierno ha habido decisiones y proyectos polémicos, pero también otros que gozan de aprobación entre los gobernados, lo cual explica que en cuestión de menos de un año haya alcanzado hasta 85 por ciento de aprobación y hoy se encuentre en 61 por ciento.
Consideró que la aprobación de López Obrador como presidente depende de dar resultados en tres rubros: combate a la corrupción, seguridad pública y crecimiento económico. En el primero tiene mayor margen para mostrar avances; en tanto, los otros dos se ven más complicados.

Según Parametría, para un presidente de la República es importante que su gestión goce de alta aprobación ciudadana, sobre todo si se acerca un proceso electoral, pues será en éste cuando se dé o no la validación a su gobierno.
El 2021 está muy lejano, pero la verdad es que desde el gobierno se empiezan a construir esos escenarios para una elección que prácticamente va a ser una validación de su gestión. En general la aprobación es importante, pero en la medida en que se acerca el periodo electoral es fundamental. Es un tema que sin duda alguna le preocupa al presidente López Obrador.
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