GUARDIA IMPROVISADA


GUARDIA IMPROVISADA



AMLO denigra a la PF

*El proyecto del presidente López Obrador de militarizar la seguridad pública atropella los derechos laborales de los elementos de la Policía Federal, de los cuales tres mil 500 ya fueron amparados por el Poder Judicial. Antes de convertirse en Presidente de México, AMLO anunció la desaparición de la PF y ya como titular del Ejecutivo redujo el presupuesto de la corporación en mil 563 millones de pesos. En medio de una severa crisis de seguridad que se agudiza mes a mes, la violencia y el crimen organizado mantienen a la sociedad contra la pared, mientras que el conflicto entre López Obrador y la Policía Federal por la creación de la Guardia Nacional, solamente pone en evidencia que, una vez más, las estrategias y programas del Presidente se echan a andar sin ninguna planeación, simplemente se van ajustando en la marcha. No hay la menor duda, un gobierno de improvisados e incapaces. El conflicto estalló el pasado 3 de julio, cuando cientos de policías acompañados por sus familias, pidieron la renuncia del Presidente, tomaron varios tramos de Periférico; el Centro de Mando en Iztapalapa; cerraron la México-Pachuca y entregaron un pliego petitorio en donde demandan se respeten sus condiciones laborales al pasar a formar parte de la Guardia. Como es su costumbre, sin bases ni sustento alguno, AMLO aseguró que detrás del paro laboral de la PF “hay mano negra”. No existen estudios que demuestren que toda la corporación es corrupta, simplemente lo dice AMLO y sus legiones de seguidores lo toman como verdad absoluta. En todas las relaciones laborales cuando existen diferencias siempre es recomendable la negociación y no la imposición como pretende hacerse al pasar a los federales a la Guardia Nacional.


 STAFF LA OPINIÓN DE MÉXICO

Ciudad de México.- Las descalificaciones del presidente López Obrador hacia la Policía Federal han sido una constante desde antes de que tomara posesión como titular del Ejecutivo. Sus calificativos hacia la corporación van desde corruptos e ineficientes, hasta indisciplinados y de no estar a la altura de las circunstancias que demanda el país.
Contradiciendo las afirmaciones hechas durante su campaña por la Presidencia cuando aseguraba que una vez en el poder regresaría a los militares a los cuarteles, pues según él no estaban capacitados para realizar labores de seguridad pública, AMLO decidió crear la Guardia Nacional, corporación de aparente composición mixta (civil y militar) para cubrir 266 regiones en los 32 estados del país, aunque en realidad se trata de la militarización de las fuerzas de seguridad.


El proyecto contempla 140 mil elementos en un período de cinco años, mediante la incorporación de miembros del Ejército, Marina y la Policía Federal.
Denigrar a la Policía Federal ha sido parte recurrente del discurso del Presidente, pues mientras a los militares los califica como “pueblo uniformado”, cuando se refiere a los federales no los baja de corruptos.


Durante el banderazo de salida de la Guardia Nacional, López Obrador arremetió de nuevo contra la Policía Federal al señalar que “se creó una institución, la Policía Federal, hace 20 años, que fue echándose a perder, de 40 mil elementos, se puede realmente contar con 10 mil”.


Igual, en la reunión de seguridad del Consejo Nacional de Protección Civil, AMLO dijo que la Policía Federal es una institución que no estaba "a la altura" y que por ello era necesaria la creación de la Guardia Nacional.


"Hace poco se produjo un conflicto de la Policía Federal y se demostró que no estaba la corporación a la altura de las circunstancias. Imagínense una institución, que debe ser el ejemplo de profesionalismo y disciplina, que se rebela y toma las calles. Eso reafirmó nuestra convicción de que era necesaria la creación de la Guardia Nacional", dijo AMLO.
Al entregar el Presupuesto de Egresos de la Federación, en diciembre de 2018, el nuevo gobierno presupuestó 26 mil 667 millones de pesos a la Policía Federal, una reducción de mil 563 millones en comparación al presupuesto de 2018, que fue de 28 mil 231 millones de pesos.


La incorporación de la Policía Federal a la Guardia Nacional creó un conflicto laboral-administrativo que trascendió a lo político, pues incluso acusó que detrás de la inconformidad de miles de federales estaba la “mano negra” del ex presidente Felipe Calderón.


El 3 de julio pasado, alrededor de mil elementos de la Policía Federal se aglutinaron en las afueras de las instalaciones de la corporación en la alcaldía ‪Iztapalapa, Ciudad de México, para rechazar su incorporación a la Guardia Nacional, argumentando que con ello se pretenden violentar sus derechos laborales como liquidación, jerarquía y antigüedad.
Otro de los motivos del conflicto es que la Ley Orgánica de la Guardia Nacional deja como policías de segunda a los elementos de la Policía Federal, pues para aspirar a una coordinación necesitan entre 20 y 30 años de antigüedad, es decir, antes de que naciera la corporación, que fue en 1999 durante el sexenio de Ernesto Zedillo.





Opinan los que saben

Expertos en temas de seguridad coinciden en que el gobierno de López Obrador omitió darles una explicación a los elementos de la Policía Federal acerca de cuál sería el protocolo de transición a la Guardia Nacional (GN), así como el mecanismo para cubrir los requisitos de operación, pero sobre todo garantizarles que sus derechos laborales estarían a salvo.


En opinión del secretario general de México Unido contra la Delincuencia, Juan Francisco Torres Landa, al gobierno de la Cuarta Transformación le faltó oficio político y no se hizo el trabajo de campo necesario para llevar a cabo la conformación de la Guardia Nacional.
Para el investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe), Martín Barrón Cruz, el conflicto de la Policía Federal mantienen inalterables los planes de la administración lopezobradorista, ya que Morena tiene el control de las decisiones en el Congreso de la Unión.


A su juicio, en realidad no hay planes, pues a las ocurrencias presidenciales se les va dando forma. “Se carece de un Plan B. El único plan que hay es el de la Guardia Nacional”.
La situación por la que atraviesa la PF no afectará la integración de la Guardia Nacional, ya que, si no se integran los miembros de la Federal, existe la posibilidad del reclutar a civiles; y si éstos no representan la cantidad necesaria, se podrán incorporar más militares y marinos, que son la fuerza de la nueva corporación.


El investigador del Inacipe resaltó que no hay estudios ni un análisis que comprueben que toda la Policía Federal es corrupta. “Las afirmaciones del presidente López Obrador carecen de sustento, pero sus legiones de seguidores lo toman como verdad absoluta”.
Por su parte, Edgar Ortiz Arellano, académico de la UNAM, dijo que uno de los errores de la actual administración fue la falta de sensibilidad para explicar con toda claridad y con apego a derecho de los policías, cuáles serían las nuevas condiciones de trabajo en la Guardia Nacional.


De acuerdo a Ortiz Arellano era necesario un protocolo para explicar a los elementos de la Policía Federal las nuevas condiciones laborales y cómo sería la transición a la Guardia Nacional, pero tal parece que este gobierno no entiende ni de leyes ni de protocolos. “Se necesitaba construir todo un aparato administrativo para llevar a cabo la transición”.
Sobre el tema, el presidente de la Comisión Laboral de la Coparmex, Lorenzo Roel, señaló que los miembros de la Policía Federal que rechacen su incorporación a la Guardia Nacional deberán finiquitar su relación laboral con la corporación, recibir su indemnización conforme a la ley, y si no se llega a un arreglo, en lo individual, deberán acudir a tribunales.


Roel destacó que no solamente se trata de decir a partir de tal fecha se incorporan a la Guardia Nacional, sino que tiene que haber un respeto a sus condiciones de trabajo porque son derechos constitucionales.

Las peticiones de los federales

Entre acusaciones de corrupción en la Policía Federal –como es costumbre del presidente López cuando quiere deshacerse de algún programa, proyecto o institución creada por anteriores administraciones-, el pasado 3 de julio el conflicto finalmente estalló: cientos de federales acompañados por sus familias, pidieron su renuncia, otros tomaron varios tramos de Periférico; el Centro de Mando en Iztapalapa; cerraron la México-Pachuca y entregaron un pliego petitorio a Patricia Trujillo, coordinadora de la Guardia Nacional, en donde demandan mejores condiciones laborales.


Algunas de sus peticiones consisten en no ser evaluados para ingresar a la Guardia Nacional, recibir un aumento de sueldo, que se remuevan a todos los mandos de la Policía Federal y que no se les retire el bono de operatividad de nueve mil 800 pesos.


La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana dijo que el ingreso de policías federales a la Guardia Nacional será voluntario, aunque aclaró que el bono de operatividad ya no se seguirá entregando, debido a que es una prestación que sólo se le da a elementos que están fuera de su área de adscripción y la Guardia Nacional ya no operará de esa manera.
En respuesta, los policías federales amagaron con incrementar el conflicto y convocar a un paro nacional.


Los agentes federales esperan que se llegue a un convenio satisfactorio ante lo que calificaron como incertidumbre laboral por su eventual traslado al nuevo cuerpo de seguridad, o bien su liquidación.

Elementos que permanecen de guardia, en el acceso principal a las instalaciones de Contel en Iztapalapa, explicaron que la mayoría de los policías espera reanudar el diálogo con las autoridades federales.

Los federales enviaron una solicitud a la División de las Fuerzas Federales para reactivar las negociaciones sobre su indemnización, sin embargo, no recibieron respuesta alguna. No obstante, aseguraron que están abiertos al diálogo.


Algunos elementos de la policía federal pidieron que el expresidente Felipe Calderón fuera su representante sindical.

El expresidente  negó categóricamente las insinuaciones de que él es quien está detrás de las protestas de los policías.



Comentó que estas manifestaciones a su juicio son el resultado de un problema de fondo: los problemas asociados con su transición a la Guardia Nacional y que no les pagan sus prestaciones laborales.


Para el expresidente no es justo decir que todos los elementos de la Policía Federal “están echados a perder”, por lo que pidió revisar y renovar a la corporación con personas confiables. Calderón pidió a López Obrador dejar de descalificar a quienes no piensan como él, y que ya no divida a México.


Por su parte, el representante legal de los federales, Enrique Carpizo, explicó que no se levantarán de las mesas de diálogo hasta que no se cumplan sus peticiones: información y claridad de la incorporación de los policías federales de la Gendarmería, la posibilidad de tener un diálogo con asesoría jurídica y la indemnización por su trabajo en lugar de liquidación.


Enrique Carpizo advirtió que si no se cumplen con estos tres puntos, irán a otras estancias como la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).


El Juzgado Séptimo de Distrito en Materia Administrativa con sede en la Ciudad de México otorgó una suspensión provisional a tres mil 500 elementos de la Policía Federal, para que se les siga pagando su sueldo en tanto se resuelve la constitucionalidad del acuerdo que establece la integración del personal a la Guardia Nacional.


En el acuerdo tramitado por el abogado, Iván Chávez, de la agrupación Ciudadanos Uniformados, se impugna el acuerdo emitido por el presidente López Obrador contra la orden de integración de los agentes federales, de la Policía Naval y la Policía Militar a la Guardia Nacional.


La suspensión no impide que los agentes se adhieran al nuevo cuerpo, pero sí deja claro que no se les puede dejar de pagar sus salarios.
La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana dijo que la suspensión otorgada por el juzgado no entorpece las negociaciones con los elementos inconformes en el Centro de Mando de la Alcaldía de Iztapalapa.


La dependencia informó que para aquellos elementos que no deseen integrarse a la Guardia Nacional, tendrán empleo con su mismo salario y prestaciones, dentro de alguna otra institución de seguridad del Estado.


Entre las alternativas que se ofrecen a los federales se encuentran  el Servicio de Protección Federal, Instituto Nacional de Migración, Aduanas, y diversas instancias de la propia Secretaría de Seguridad, como es el caso de los órganos administrativos desconcentrados que la conforman, o en su caso ir provisionalmente a alguna otra división de la corporación mientras se culmina el proceso de transición.


Aunque los elementos de la PF consideran que el gobierno de Peña Nieto los dejó en el abandono, consideran que el de López Obrador fue más allá, pues los ha humillado al hablar de ellos como si todos fueran delincuentes, una corporación podrida, y que ni él ni el secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, se han parado en el Centro de Mando a dar la cara, como sí lo han hecho con los militares de la Sedena.


Los federales reclaman que su incorporación a la Guardia Nacional se pretendía hacer sin liquidación y renunciando al total de su antigüedad y demás garantías laborales, incluyendo el riesgo de la desaparición del bono mensual.


En la transición hacia el proyecto lopezobradorista de la Guardia Nacional, los elementos de la Policía Federal son discriminados, al darle prioridad a los miembros del Ejército y la Marina, lo cual confirma que, una vez más, López Obrador engañó al pueblo de México al militarizar la seguridad pública contrario a lo ofrecido durante su campaña por la Presidencia.

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