Sheinbaum, ineficiente; CDMX colapsada


*La gestión de Claudia Sheinbaum Pardo al frente del gobierno de la Ciudad de México pasa como popularmente se dice, de panzazo. En una puntuación del 0 al 10, los habitantes de la capital del país la puntúan con un seis. El 59 por ciento de la población opina que no ha logrado mejorar el transporte público, mientras que el 64 por ciento cree que la delincuencia ha derrotado a la jefa de gobierno. Lo que ocurre en la Ciudad de México es alarmante, ya que actualmente operan 27 organizaciones criminales, entre las que destacan el Cártel Jalisco Nueva Generación y La Unión Tepito, lo que ha incrementado los delitos de alto impacto (homicidios dolosos, robo con violencia, secuestro y extorsión) provocando el terror entre los capitalinos. En materia de contaminación, el Plan de Contingencia Ambiental Extraordinario del pasado 14 de mayo fue calificado de insuficiente, ineficaz y tardío por millones de capitalinos a través de las redes sociales. En cuanto a movilidad y transporte urbano existe desarticulación y falta de medios adecuados de traslado entre zonas urbanas y conurbadas, además es palpable el abandono de la infraestructura (el caso del Metro es un claro ejemplo), lo que provoca que un capitalino invierta hasta tres horas y media al día en el traslado de su hogar a su centro de trabajo.

STAFF SOL QUINTANA ROO

Ciudad de México.-El gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo al frente de la Ciudad de México evidencia toda una cadena de ineficiencias en un entorno en que la delincuencia y la violencia han crecido de manera alarmante, a tal grado que los capitalinos viven en el terror cotidiano.

Desde que Sheinbaum asumió funciones el pasado 5 de diciembre, la Ciudad de México se encuentra en poder de los grupos criminales, pues viene enfrentando una crisis de inseguridad y violencia sin precedentes en la historia reciente.

Encuestas de algunos medios de comunicación señalan que Claudia Sheinbaum tuvo un 57 por ciento de aprobación durante los primeros meses de su administración.

Sin embargo, las encuestas revelan que la ciudadanía no está de acuerdo con su desempeño en materia de seguridad, contaminación y transporte público.

En promedio, sólo el 24 por ciento de los encuestados calificó de “buenas” o “muy buenas” las acciones de la jefa de gobierno de la Ciudad de México en la materia.

Para algunos especialistas y académicos, la administración de Sheinbaum ha demostrado inoperancia en sus estrategias, que no son justificables en su totalidad por la herencia de ciertos problemas por parte de anteriores gobiernos.

Los expertos coinciden en que los primeros meses de Sheinbaum dejan entrever un cambio “cosmético” porque no hay una estrategia bien definida, no cuenta con operadores diferentes a los perredistas que gobernaron la ciudad desde 1994, además de una sobre dependencia del gobierno federal para llevar a cabo algunos programas de seguridad pública y en materia ambiental.

Al gobierno de Claudia Sheinbaum le hace falta pasar de los discursos a los resultados, no con promesas o señalamientos de culpa a los gobiernos anteriores, sino con responsabilidad, inteligencia y objetivos precisos en temas como la seguridad, contaminación, desarrollo urbano y movilidad.

Uno de los retos principales de Sheinbaum es dar continuidad a los grandes proyectos, tanto a aquellos que heredó como aquellos que son novedosos, con un esquema articulado e integrado.

Crecieron delitos de alto impacto

Según estadísticas del gobierno federal, entre 2000 y 2018, la tasa de delitos en general por cada 100 mil habitantes repuntó en la Ciudad de México en 1.6 por ciento anual, en promedio.

Aunque en ese mismo lapso la tasa de delitos de alto impacto (homicidios dolosos, robo con violencia, secuestro y extorsión) decayó a un ritmo de 1.7 por ciento anual, en el último año (2017-2018) repuntó 35.2 por ciento.

La tendencia al alza de los delitos en general continuó durante el primer cuatrimestre de 2019, en que la tasa de crímenes registrados (910 por cada 100 mil) fue la más alta de los primeros cuatro meses del año, en los últimos 19 años.

Por lo que respecta a los crímenes de  alto impacto, la comparación por cuatrimestres indica una tendencia al incremento a partir de 2015, de modo que la tasa de 2019 (160 por cada 100 mil) fue la más alta desde 2011, con un repunte de 28 por ciento en el último año.

Las cifras indican que la comisión de delitos está volviendo a repuntar en la Ciudad de México, mientras que la violencia escala de manera paulatina.

Para algunos expertos resolver el tema de las policías resulta una prioridad, ya que en ellas están infiltrados el narcotráfico y la delincuencia organizada, lo cual quedó evidenciado con la detención de “El Tortas” y “El Jamón” en mayo pasado, en que las fuerzas federales asistieron, porque de otro modo, las autoridades locales hubieran dado el pitazo a los integrantes del crimen organizado.

Según investigaciones de la Procuraduría General de Justicia y de la Secretaria de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, en la capital del país operan 16 bandas criminales que se dedican a la venta de drogas al menudeo, extorsión y robo.

En total existen 27 organizaciones, pero muchas son células de otros grupos delictivos, entre los que destacan el Cártel de La Unión Tepito,  Cártel de Tláhuac, La Fuerza Anti-Unión y el Cártel Jalisco Nueva Generación, que se dedican a la venta de droga, secuestro, extorsión, entre otros delitos.

La Unión Tepito es una de las bandas que ha originado más violencia en  la capital del país, junto con La Fuerza Anti-Unión que es apoyada por el Cártel Jalisco Nueva Generación.

Estas bandas operan en las 16 alcaldías de la Ciudad de México, en algunos casos se disputan el territorio y el mercado al menudeo de la venta de droga, o han formado alianzas con cárteles más poderosos para competir con los grupos dominantes, como es el caso de la Fuerza Anti-Unión que se alió a la organización criminal que lidera Nemesio Oseguera Cervantes, alias "El Mencho" del Cártel Jalisco Nueva Generación.

El problema se agrava para las autoridades de la Ciudad de México, pues es un hecho la presencia de integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), lo que ha generado mayor violencia por los ajustes de cuentas que se han dado, principalmente, en la alcaldía de Gustavo A. Madero.

La zona de operaciones de La Unión Tepito es el norte, centro, poniente y sur de la ciudad, los mismos sectores en donde tiene influencia el grupo antagónico Anti-Unión, ocasionando una disputa calle por calle por el control de la venta de drogas al menudeo.

En las alcaldías al sur y al oriente de la ciudad, las agrupaciones delictivas principales son el Cártel de Tláhuac y Los Rodolfos.

La Procuraduría General de Justicia ha identificado que los cárteles de La Unión, Fuerza Anti-Unión y el de Tláhuac, han cambiado su manera de operar y han instalado tipos de "franquicias criminales" a cargo de lugartenientes que les entregan un porcentaje de las ganancias por los crímenes que se cometen en su zona a nombre de estos cárteles.

Claudia Sheinbaum y su gabinete de seguridad han demostrado ineficiencia para atender la creciente ola de homicidios dolosos, secuestros, extorsiones y venta de drogas que padecen los capitalinos, por lo que tendrá que intervenir la Guardia Nacional con operativos especiales en zonas de patrullajes que se consideran de alta incidencia delictiva.

La movilidad, un lastre capitalino

En más de una ocasión, la jefa de gobierno de la CDMX ha prometido regular y coordinar las ocho dependencias que administran el transporte y la vialidad capitalinos, modernizar el transporte concesionario a partir de acuerdos con los transportistas, dar mantenimiento y aumentar la infraestructura de comunicaciones y transportes, entre otros.

Sin embargo, en los hechos el transporte en la Ciudad de México es un verdadero caos.

Existe fragmentación y falta de medios adecuados de transporte entre zonas urbanas y conurbadas, además es palpable el abandono de la infraestructura en los diversos medios de transporte.

El Sistema de Transporte Colectivo Metro (STCM) estima que en la actualidad existen 101 (de un total de 385) trenes fuera de servicio y solo el año pasado reportó al menos 22 mil 195 fallas en sus sistemas.

Los retrasos en las corridas de los trenes son una constante en el servicio que a diario moviliza a 5.5 millones de pasajeros.

De la misma forma, los 300 trolebuses del Sistema de Transportes Eléctricos tienen más de 20 años en antigüedad y sólo funciona el 63 por ciento de las unidades.

La Red de Transporte de Pasajeros (RTP) tiene el 27 por ciento de sus unidades fuera de operación; y el siete por ciento de las unidades del Metrobús están en mantenimiento y tienen problemas de saturación, de acuerdo con la información oficial.

A los problemas de infraestructura, hay que agregar las tensiones entre transportistas y el gobierno de la ciudad, como es el caso de los taxistas que exigen regular los servicios de transporte de pasaje por aplicación electrónica como Uber, Easy y Cabify, o las disputas entre gremios sindicales al interior del sindicato de empleados de la Ciudad de México con grupos que acusan corrupción y colusión para el control de plazas.

Mejorar la movilidad y el transporte en la capital del país es un tema al que Claudia Sheinbaum deberá dedicarle más esfuerzo e inversión pública, no solamente por las pérdidas de productividad hombre-trabajo que implica dado que, en promedio, una persona pierde tres horas o más al día en el traslado de su hogar a su centro de trabajo, sino también por las pérdidas económicas relacionadas con los traslados que absorben el 25 por ciento de los ingresos de los capitalinos.

La contaminación del  Valle de México

Las altas concentraciones de partículas contaminantes en la atmósfera en el Valle de México registradas en mayo pasado y que obligaron a la implementación de una contingencia ambiental  extraordinaria, pusieron en evidencia la ineptitud del gobierno de la capital para enfrentar una crisis de tales magnitudes.

La alerta ambiental se derivó de la elevada contaminación por ozono y partículas PM 2.5, pero la situación se debió, entre otras causas, a la enorme cantidad de incendios forestales ocurridos en varios estados de la República en esas mismas fechas.

Claudia Sheinbaum y el presidente López Obrador fueron los principales responsables de que la contingencia ambiental no se haya podido enfrentar de la manera adecuada por dos razones: los recortes presupuestales a la Comisión Nacional Forestal (Conafor) responsable de combatir los incendios y la respuesta tardía en la implementación de protocolos por parte de la jefa de gobierno de la Ciudad de México.

El presupuesto de la Conafor para este año fue 30.7 por ciento inferior al del año pasado, al pasar de 3.9 a 2.8 mil millones de pesos.

El recorte tuvo implicaciones en la aplicación del programa de empleo temporal de la Comisión, encargado de contratar al personal dedicado al saneamiento forestal para la prevención de incendios.

Sheinbaum tardó dos días en informar a la población sobre una situación que ya estaba afectando la salud de millones de capitalinos, aunque la molestia de la población fue mayor cuando trató de justificar su negligencia diciendo que la falta de aplicación del programa de contingencia se debía a que “no hay protocolos” para partículas (PM2.5).

El 14 de mayo declaró un Plan de Contingencia Ambiental Extraordinario que fue calificado de insuficiente e ineficaz por los capitalinos a través de las redes sociales.

De acuerdo con el gobierno capitalino, la CDMX contribuye en promedio con el 27 por ciento de los contaminantes en la Zona Metropolitana del Valle de México, donde los principales emisores de contaminación son los vehículos terrestres de transporte (41 por ciento), los hogares (12) y la industria (11 por ciento), así como otras actividades relacionadas con la aviación, el ganado y la agricultura (34 puntos).

Si bien es cierto que Sheinbaum no puede resolver los problemas de la capital en unos cuantos meses de gestión, también es una realidad que los problemas que arrastra la Ciudad de México desde hace años como la inseguridad, la contaminación, la desarticulada movilidad urbana y la deficiente infraestructura del transporte, deben ser objeto de estrategias bien definidas que permitan una solución en el mediano plazo.

Programas como el “uniforme neutro” para las escuelas, que propone que los niños podrán asistir a clases con falda y las niñas con pantalón y que supuestamente buscan la igualdad de género, así como el nuevo logotipo de la Ciudad de México, solo representan un cambio cosmético, pero en nada contribuyen a la solución de los grandes problemas que enfrenta una urbe que tiene más de 21 millones de habitantes.

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